Archivos Mensuales: julio 2014

Las pirámides del ecuador


Nubes, quebradas, cañones en las montañas,… se nos pierde la vista, estamos en los Andes en Ecuador. Un segundo control e narcóticos nos hace volver a la realidad, nos piden la documentación, nos hacen bajar del autobús y piden que saquen nuestras mochilas. Qué raro, sólo a nosotr@s. Entre oreguntas rutinarias nos registran las mochilas de mano, y huelen la riñonera, que lleva todo el viaje sin lavarse, dice que nos guarden las mochilas, nos devuelven el pasaporte y dicen que nos podemos ir. Seguro que se le quitaron las ganas de oler algo más 😀

Llegamos a Ibarra, un pueblo de sierra bien fresquito, pero el sol quema la piel, normal que la gente del lugar tenga las mejillas siempre rojas.

Investigamos la zona, tenemos hambre y nos dejamos tentar por cualquier cosa menos un “almuerzo”. Llegamos al mercado, un lugar con mucha vida, nos gusta éste ambiente. Intentámos pasar desapercibidos pero nuestro aspecto nos delata. Mmmm… ¡Qué rico huele todo! ceviche, arroz con pescado o camarón, cocada de pescado, encebollado, pescado frito o apanado,… ¡Qué dificil decisión! ¡Queremos probarlo todo! Finalmente probamos la cocada y el arroz con camarón y mientras esperamos que nos sirvan nos traen “crispetas” (sí, sí, crispetas no palomitas) y chifles (platano verde frito como si fueran patatas chips). Mmmm… nos encanta todo, ilus@s pensamos que la dieta de Ecuador será más que el seco de pollo.

Otro amanecer, vamos de excursión, subimos hasta el mirador de San Miguel, patrón de la localidad, la vista es realmente bella. A un lado del mirador vemos la laguna sagrada de Yahuarcocha que significa “laguna de sangre”. El nombre viene dado porque se dice que en el 1486 los Caranquís se enfrentaron a los Incas, culminando en el triunfo del inca Huayna Capac. Éste ordenó matar a todos los varones capaces de tomar las armas, dando lugar a una masacre de más de 30.000 personas; los cadáveres los tiraron a la laguna, tiñiendo así de rojo sus aguas.

Queremos adentrarnos más en este nuevo país, tenemos ganas de conocer. Así que vamos a unas pequeñas comunidades indígenas de la zona. Ágato y Peguche son pequeños pueblos muy rurales, acá cada casa tiene su parcelita de maizales y sus gallinitas. La buseta que los comunica parece de otros tiempos, pero sube los caminos sin asfaltar como ninguna.

Todo es nuevo para nosotr@s, se respira otro aroma… l@s niñ@s nos miran curios@s…

   

Nos adentramos en un Parque, antiguamente era una gran hacienda manejada por españoles y todo lo que vemos fue construido por indígenas esclavos. Es de un verde profundo, el sendero de piedrecitas nos lleva hasta una linda cascada sagrada. El lugar desprende tanta magia que hay montones de leyendas a su alrededor.

Nos despedimos de Ibarra para llegar a Cayambe, un lugar con muchas panaderías y una plaza con una bola de discoteca al estilo Elvis. Vamos a conocer Puntiaquil, una pirámide pre-inca. Está señalizada en la plaza y seguimos el camino que nos indica el letrero. Al cabo de un buen rato y una buena subida, ya cansad@s, nos rendimos. Acá no hay pirámide alguna, no puede ser que desde aquí arriba no la veamos :/ Nos volvemos a descansar.

A la mañana siguiente, toca levantarse temprano, hoy visitaremos Cochasquí, las ruinas de un asentamiento pre-inca que en Quichua significa en medio de la laguna. La buseta nos deja cerca, pero aun nos toca caminar un poquito por un camino de piedra volcánica que brilla como si le hubieran echado purpurina. Al llegar, ¡no vemos nada! Tan sólo una ladera de montaña con muchos relieves y unas cuantas llamas. Acá vivían los Quitu-Cara y  cada montículo era una pirámide, pero que las enterraron al prever la llegada del imperio Inca, para que pasaran desapercibidas y no las saquearan o destruyeran, al igual que pasa con todas las pirámides de la zona, se ve que la de ayer también 8O. Cochasquí está situada en un emplazamiento privilegiado, no sólo porque goza de un gran campo de visión de 240°, sino porque se encuentra a escasos kilómetros de la línea ecuatorial, exactamente está en la latitud 0 0 3.14 norte, lo que le permite tener una perspectiva del arco celestial espectacular. Hay un total de 15 pirámides, se cree que tenían varios usos, algunas se utilizaban cómo observatorios astronómicos, en la cima de una de las pirámides se encuentran un calendario solar y uno lunar que cuentan el año en 365 días y incluso los años bisiestos, y otras para ritos religiosos o militares, ya que en algunas también se encontraron cráneos.

También hay otros montículos más pequeñitos, de forma redondeada, son tolas, donde realizaban los entierros. Debajo de estas tolas, a cierta profundidad, hay cámaras donde los muertos reposan en posición fetal, y el montículo representa el vientre de la madre Tierra, ya que para ellos la muerte simbolizaba volver a nacer.

Cuanta sabiduria a nuestros pies, ojala sigamos conociendo…

 

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Adiós Colombia


Un largo viaje, desde Salento pasando por Cali, llegamos a Popayán. Un pueblo lleno de edificios blancos, de un par o tres de plantas y con fachadas realmente lisas, tienen un aire de sencillez que las hace especialmente bellas.

En el centro, muy cerca de la plaza principal, dos puentes, uno junto al otro, que curioso. Resulta que el grande, de piedra y algo señorial sólo podia ser atravesado por los nobles y eclesiásticos de cierto nivel, era una manera de hacer, a nuestro parecer, más visibles las diferencias.

Un detalle que es imposible pasar por alto es que casi nos chocamos con una figura situada en la plaza, se trata de Sebastián de Belalcázar, que recuerdos… me evoca a la infancia, cuantas veces no habré visto ese mismo busto en el pueblo y no comprendía nada; lo miraba y pensaba, ¿quién será? y ahora lo veo y comprendo que es otro de los muchos colonizadores… ¿Quién sabe cómo sería hoy la historia sin ellos?

El día siguiente es 1 de mayo, y nos lanzamos con plena uriosidad de como sale colombia a la calle con sus reivindicaciones. Demasiadas expectativas. Escuchamos sonido de tambores, vemos un rastro de cera en el suelo,… no hay pancartas, ni banderas,… muy a nuestro pesar, nos encontramos con una procesión. Es un dia de celebración religiosa :/ ¡Que distinto todo! ¡Que desilusión!

Nuestros planes se ven truncados, nuestra visita a Popayán era un alto en el camino para llegar a San Agustín, un parque arqueológico en el que se encuentra una gran necrópols donde diferentes étnias de suramérica sepultaban a sus seres queridos. Las contradicciones de la vida,… el primero de mayo es una festividad religiosa pero en cambio no podemos llegar a San Agustín porque hay paro en el país desde hace 4 ó 5 días y en esta zona en particular han cortado muchas carreteras.

Nos quedan unos 15 días de visado y nos cuentan que el anterior paro o huelga duró unos tres meses. Por lo que decidimos continuar nuestro viaje.

Última parada en Colombia, Ipiales, un pueblo sin mucho que hacer ni que contar. Es simplemente el paso entre fronteras. Colombia se acaba, una etapa cerrada, un montón de cosas vividas, recuerdos, gentes y lugares,… nuestra última noche, mariposas en el estómago, mañana nos espera Ecuador…

Entre cafetales y nevados


Para variar llegamos tarde, por suerte nos esperan, hemos quedado en la cafetería de Juan Valdez, uno de los mayores productores de café. Al ver la cafetería nos asombramos, estufa en la terraza, máquinas de café espresso (las primeras que vemos en Colombia) y precios desorbitados, ¡parece una cafetería de las ramblas de Barcelona! Manizales es una ciudad con tan sólo 150 años de historia y de mucho dinero.

En si la ciudad no tiene mucho que ver, eso sí, ponen chocolate en bol y café muy rico. Lo que hemos venido a ver es el Nevado del Ruiz.

Nos despertamos muy temprano, todavía de noche, el nevado sólo se puede visitar las primeras horas de la mañana sino el riesgo de aludes por deshielo y por pequeños temblores es demasiado elevado. Así como también subir o acercarse a la cima está prohibido por la posible actividad volcánica. La última grave erupción fué el noviembre de 1985 y arrasó un pueblo entero.

FrailejonesSubimos en coche, ventanillas bajadas, hay que ir acostumbrándose a la altura, llegaremos a 5000 m.s.n.m. Por el camino vemos como el paisaje va cambiando, estamos llegando al páramo, un paisaje similar a la tundra, con mucha niebla y plantas con flores vistosas y de intensos colores. La pachamama es muy sabia, en un clima tan húmedo y frío de poco sirve oler mucho, es más útil gastar la energía en que te vean a través de la niebla. Muchas de éstas plantas son preciadas por su uso medicinal, como la equinacea. Algo nos llama la atención, una planta para nosotr@s bien curiosa, una especie de tronco de color marrón-verdoso con una flor inmensa, del tamaño del tronco, y con un centro musgoso que le permite recoger el agua del aire. Acá la mayoría de plantas cogen el agua del aire, en tales cantidades que parece que toda la tierra sea río.

Llegamos a la entrada del parque, una gran puerta se abre, la visita sólo se puede realizar en coche y con guía por prevención, para poder evacuar rápido en caso de mal de altura o movimientos sísmicos. Probamos una infusión de coca esperando que nos caliente y nos ayude. Subimos, el paisaje poco a poco se va transformando y si no fuera porque vamos en coche y no en cohete diríamos que estamos en la luna. La tierra se encuentra tan suelta que se deshace bajo nuestros pies, es de un color marrón-grisáceo, un paisaje bien extraño: dunas, riachuelos y una finísima capa de nieve que a los primeros rayos de sol desaparece. La niebla va y viene y a cada momento parece que estés en un lugar diferente. Tiene un encanto muy especial, la Luna en la DSCN6886Tierra. Es un clima extremo, la vida aquí es imposible, únicamente algunos pájaros se aventuran a sobrevolar el superpáramo. Cuesta respirar, el cuerpo ha de realizar un sobresfuerzo, hay poco oxigeno en el aire, caminamos despacio y divisamos por donde bajó el tremendo río de fuego… La guía nos indica que hay que regresar ¡Que pena! La naturaleza, que fuerza, que potencia,… Uno de los coches se encalla en el terreno, manos a la obra, tod@s a empujar, el esfuerzo nos agota ¡Pero lo conseguimos! el coche podrá continuar el camino.

Hacemos una pequeña parada en el refugio, otro mate de coca y continuamos. Salimos de la zona restringida del parque y decidimos descender por otro camino, conocemos un recinto con aguas termales, ahora está cerrado, pero muy montado para el turismo. Piscinas de agua muy caliente y con un fuerte olor a azufre. Debemos continuar, mejor llegar a casa de día.

   

El camino se va estrechando, precipicio a un lado y mucha vegetación, apenas el camino tiene la anchura del coche. La espesura de las plantas y el color verde nos maravilla, pero la sensación de no saber por donde estamos y que en caso de que viniera un coche de cara no podemos dar media vuelta, nos asusta un poco.

Una hora, quizás dos, las vistas magníficas y en el trayecto una virgen que recordaba la muerte de unos jóvenes scouts que se comió una alud de tierra. Ésto nos hace recordar que la montaña siempre se ha de respetar. Continuamos… por fin el camino se ensancha y unas paraditas de comida nos hacen pensar que aún no almorzamos. Merecido descanso, tras la mezcla de sensaciones, esplendor natural, miedo, aventura, desconocido,… probamos el plátano con queso, no está mal.

Al fin en casa, lo único que podemos hacer es descansar, nos dormimos, la altura agota.

La ruta del eje cafetero continúa en Pereira, así que, allá vamos. Nos acoge una familia muy agradable que trabajan en una fundación situada justo al lado de uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad. Incluso nos explican que hace poco en una trifulca se escuchaban los balazos. Chicos de diferentes edades encuentran un futuro mejor en este hogar. Se trata de niños y jóvenes que provienen ya sea de familias desestructuradas, o bien, en situación de abandono. Pasan de crecer en la calle rodeados de trabajo infantil, delincuencia, drogas,… a tener una alimentación, educación y un trabajo emocional con arteterapia. Muchos de éstos chicos desafortunadamente han crecido demasiado rápido.

¿Y la chicas? ¿Dónde están? En la fundación también tienen lugar, pero cuando llegan, entre amenazas de proxenetas, coacciones,… deciden escapar, incluso algunas por agujeros en el techo, para regresar a sus vidas (si se les puede llamar vidas). Que temor deben tener éstas chicas, cambiar las muñecas y otros juegos por calle y prostitución.

Se necesita tiempo para digerir la cruda realidad. Por suerte, hay quien pone esa gotita que hace del mundo un lugar mejor.

Aprendemos mucho, valoramos y tenemos interesantes conversaciones con la familia, puede que ahora comprendamos un poco más.

Continuamos, siguiente parada Salento, un pequeño pueblo rodeado de montañas al pie del Valle de Cocora, la entrada al Parque Nacional Natural de los Nevados. Aquí casi tod@s viven del turismo, pero ni así, no ha perdido su encanto, conservando muchos de sus oficios como la ganadería o el cultivo del café y el cacao. Después de visitar el pueblo, entre sus callejones de casas de dos plantas, con sus tejados de tejas rojas, nos vamos de excursión al Valle de Cocora. El valle tiene muchos senderos, elegimos uno de ellos que nos lleva a una “reserva de colibríes”. Tras cruzar el puente comienza un camino embarrado, con muchas piedras, angosto y que debido al constante paso de caballos con turistas se encuentra en muy mal estado y esto lo hace muy difícil de caminar. Aún y así, lo disfrutamos, las enormemente altas palmeras de cera nos acompañan y a cada poco diferentes vaquitas nos saludan con su “muu”. Es un agradable y largo camino, aunque siempre en subida.

Al cabo de una horita y media echamos una vista al cielo, unas gotitas nos salpican, las nubes juegan y se mueven rápidamente, decidimos descansar y comer mientras observamos cómo evoluciona el tiempo. Se nubla cada vez más y parece que pueda arrancar a llover y no nos gustaría volver por un camino aún más embarrado.

Sin darnos cuenta nuestros pies levan andados unos quince kilómetros, la vuelta será larga y dura, suerte que ahora vamos de bajada. Aunque cansad@s, felices de disfrutar este paisaje. Esperamos que las imágenes de éste lindo valle no se nos olviden. Si tuviéramos que escoger un lugar para vivir en Colombia posiblemente sería aquí, pero el viaje continúa…

   

La ciudad de la eterna primavera


Nos dirigimos al sur, nuestra próxima parada Medellín, la cuál es conocida como la ciudad de la eterna primavera.

El lugar tiene el romanticismo de Cartagena mezclado con el aire sofisticado de Bogotá. Sentimos que es un lugar tranquilo y ordenado.

El clima sosegado nos permite conocer la ciudad, para continuar la tónica, es un valle con calles en unas cuestas indescriptibles. La mejor manera de conocerla: el teleférico. Así que decidimos hacer un tour por cable, Medellín desde el aire. Desde esta perspectiva podemos divisar las diferencias de  clases sociales, aunque desde aquí no vemos los barrios más adinerados, vemos lugares con “casas” fabricadas con 4 paredes de hormigón y a modo de techo una especie de uralita que ni siquiera se encuentra clavada; sólo los mas “afortunados” poseen neumáticos para sostenerlo.

Medellín, entre figuras de Botero (sin el gato del Raval), lindo jardín botánico, un metro nuevo y limpio, con parada de Sant Antoni incluida y el parque Arví. A este verde parque normalmente se accede en teleférico pero como queríamos que no hubiera tanta gente decidimos ir en lunes. ¡Oups! Nuestra sorpresa, en lugar de 15 minutos , debemos coger un bus que tarda más de una hora ya que el teleférico se encuentra cerrado. En fin… la aventura es la aventura. Un precioso recorrido en buseta subiendo la montaña que deja tras de sí unas vistas espectaculares. Allá estamos decidid@s a recorrer el parque ¿Qué ocurre? Otra vez nos dicen los carabineros que se necesita guía, que si no es peligroso, que nos pueden robar,… :/ Resignad@s nos “creemos” lo que nos dicen… ya no sabemos si es cierto o si es esta estupenda manía de sacar dinero que tienen por acá. Elegimos un sendero, se confunde con otro, se cruza con el siguiente… no importa, comeremos entre arboles y naturaleza, el camino de vuelta no estará muy lejos. Y así disfrutando de la energía de la tierra, del nuevo camino, gotas del cielo, llueve, pero la buseta de vuelta ya llegó.

El viaje continúa por Colombia pero con una gran pérdida, Agus ha de volver… lo echaremos de menos, pero nos quedamos con su esencia…