Archivos Mensuales: marzo 2015

Tras el desierto


Llegamos a Chiclayo, una ciudad colonial fundada en el s.XVI, llena de lindas casas blancas bastante señoriales. Una familia muy numerosa nos acoge, pero su casa es enorme, un gran comedor que podría ser tranquilamente una sala de eventos y la habitación donde estmos tan grande que incluso podríamos perdernos en ella, es más tenemos hasta baño privado. Lo que es esta sociedad, ayer en un AAHH y hoy en una casa del Opus. Unos tanto y otros tan poco.

Amanece y nos vamos de excursión a Lambayeque donde en la plaza visitamos la feria del Kin Kong, un dulce que nos maravilla,  capas de una especie de galleta y en medio manjar blanco, dulce de piña y de maní mmmm…

A las afueras visitamos el Museo de las Tumbas Reales de Sipan. Se trata de los restos del Señor de Sipan de la cultura Moche que fue descubierto en 1987. El cual marcó un importante hito en la arquitectura latinoamericana porque se salvó de “guaqueros” y el mercado negro. Los restos son una maravilla, es una tumba al estilo faraónico, un entierro real de una civilización peruana anterior a los incas. En ella se encontraron capas y capas de materiales preciados como oro, plata, cobre dorado y piedras semipreciosas, así como también se hallaron conchas de Spondylus. El Señor de Sipan fue enterrado con todas sus pertenencias: narigueras de oro, orejeras, collares inmensos, sandalias de plata, tejidos preciosos, pectorales, cetros, brazaletes, cascos,… todo de un valor incalculable. Tantas eran sus pertenencias que sus huesos se encontraron hechos pedacitos del peso. Además de todos los tesoros al costado de sus restos hay tres concubinas, un niño, dos guardianes, dos llamas, un perro,…todo lo que le acompañó en vida. Casi no podemos creer todo lo que acabamos de ver… ¡menudo tesoro!

Tras un mercido descanso, un nuevo día, nos vamos al Bosque de Pómac, un bosque seco con un gran árbol milenario que vale contemplar y numerosas huacas construidas por la cultura Sican. Son numerosas pirámides hechas de tierra que a lo lejos forman parte del paisaje y se confunen con las montañas.

Después del paseo por esta extraña naturaleza, regresamos a Chiclayo al Mercado de Brujas, un sinfín de hierbas, piedras, amuletos, alumbre para el susto, objetos extraños,… que sirven como medicina natural y alternativa  y que conservan tradiciones ancestrales de los chamanes. Envuelt@s en este halo de misterio y misticismo nos resultan bien curiosas algunas pócimas ya preparadas en sus cajitas con nombres  como “Amarre de amor”, “Sígueme, sígueme”, … También, si quieren te leen las manos y hacen miles de rituales como traerte tu amor en siete días esté donde esté. 😯

Al salir del mercado, unas paraditas en las esquinas, ¡qué bien huele! una masa frita con forma de pequeños donas bañadas en una deliciosa mezcla de miel con canela e higos. Se llaman picarones, unos dulces típicos de algunas zonas de Perú. Mmmm ¡nos encantan!

Otra vez de excursión, nos vamos a Puerto Etén a ver los pingüinos  de Hamboldt que son una especie de color marrón y de tamaño más chiquito. Aprovechan la corriente de Hamboldt para vivir en el trópico ya que es una corriente de agua muy helada 😕

Tras una hora de micro allá aparecemos. Mucho calor , un aire molestoso que levanta arena, caminamos, no hay nada ni nadie. Parece un desierto. No vemos el fin. Tras tanto caminar encontramos una caseta encima de un mirador, allá nos dicen que es desde acá desde donde se ven los pingüinos. ¡Qué decepción!

Tendremos que confromarnos con estos pequeños, pero que triste verlos encerrados 😦 ¡Habrá que esperar a Patagonia! Pero aún nos queda mucho por recorrer…

 

PD: Las fotos de este post decidieron formar un grupo de rescate y salir en busca de las del anterior

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En shock tras la frontera


Abandonamos Ecuador desde La Libertad, con paso obligado por Guayaquil para cambiar de bus. Tras unas horas en la terminal, por fin rumbo a Perú, próxima estación Tumbes. Empieza el viaje, emocionad@s, un nuevo país por conocer y descubrir, otras gentes, colores y aromas. En el bus y en medio de la noche, trámite migratorio, hablamos con algunas personas y todas coinciden en que Tumbes es muy peligrosa, y lo peor los taxis por la noche 😯 Nos miramos, ¡no, más robos no! De nuevo en el bus, dormimos, ¡Máncoraaaa! ¿Cómo que Máncora? ¡Si bajábamos en Tumbes! El conductor no nos avisó cuando pasamos por Tumbes y nos encontramos a las 4 y media de la mañana en la calle, ¿habrá sido el cosmos? Vemos una luz, es un hostal, nos quedamos.

Amanece, hace calor, ¡Estamos en la playa y en un nuevo país! Paseamos, Máncora está como dividida en dos, el pueblo, dónde probamos el ají de gallina ¡riquísimo!, y la parte turística, dónde limeñ@s adinerados pasan sus vacaciones.

Mmm… el olor a mar, la arena en los pies, el sol en la cara, ¿cómo no bañarse? pero mejor alejad@s de la marabunta de gente, andamos un poco, en esta parte de playa no hay nadie y es como nuestro pequeño paraíso. El agua es bien fresquita y hay un montón de peces ¡qué lindo! Pero de repente, ¡auuu! como una picada en el pie. ¡Qué daño! ¿Qué ha sido? ¿Un cangrejo? ¿Serpientes? ¿Qué me ha mordido? El talón se esta empezando a hinchar… ¿Y si es venenoso? Preguntamos por un centro de salud, pero parece que hay que tomar un bus o un taxi hasta el siguente pueblo, no entendemos nada. Al final consultamos en una farmacia, para nuestra tranquilidad, nos dicen que lo más probable es que fuera un cangrejo y que no es peligroso, lo que si bastante doloroso, mejor tomar algún antinflamatorio y a la pata coja hasta el hostal. Ahora entendemos porque en ese trozo de playa no había nadie…

Otro día, tomamos un bus hacia Piura, el paisaje es árido, la tierra esta seca y pocos son los árboles que nos acompañan en el trayecto.

Piura, como ciudad, no tiene mucho a destacar, así que vamos a Catacaos, un pueblito cercano, dónde hay calles repletas de artesanías y un montón de mototaxis. En el mercado probamos la chocoteja, un bomboncito de chocolate relleno de dulce de leche y frutos secos, y las natillas de algarrobina, parecidas al dulce de leche pero con un sabor algo peculiar que no nos acaba de convencer.

A diez minutos en mototaxi, estan las ruinas de Narihualá, unas ruinas preincas de la cultura Tallán que destacan por su cerámica y porque se cree que eran una sociedad matriarcal muy guerrera que opuso mucha resistencia a los incas. Alrededor de las ruinas unos perros marronosos negraceos sin pelo con una especie de crestita rubia sobre la cabeza, parecen punkis. Son una raza que carecen de pelo por su alta temperatura corporal y que han sido utilizados por muchas culturas del lugar, como la Tallan, a modo de estufa. Pero lo realmente chocante es que al pagar el boleto de la entradanos dicen que dos niños serán nuestros guías. No lo podemos creer, en shock, nos acompañan, nos recitan como si de un libro se tratara un montón de cosas que se han aprendido de carrerilla, son niños… Durante el recorrido les preguntamos, entre otras cosas, si van a la escuela, nos dicen que si, que ahora estan de vacaciones, pero no acabamos de creer… Al final nos piden una propina. Otro conflicto ético. ¿Qué hacer? ¿Quizás neceiten el dinero para su hogar? Pero, si les damos perpetuamos qe se usen niñ@s para trabajar… Decidimos no darles y que si están “trabajando” quien debe pagarles es el que vende los boletos.

Es un momento desagradable… les regalamos un par de pulseras (de las que vamos haciendo durante el viaje) al principio se molestan pero después todos los niñ@s quieren una.

Este se convierte en un momento bastante duro de choque con la realidad, y no será el único, seguiremos encontrando niñ@s en la calle, vendiendo caramelos o pidiendo empujad@s por las propias familias. Necesitamos descansar… ¡Qué sistema es este en el que vivimos, qué cambia la infancia por mendicidad y trabajo!

A la mañana siguiente nos vamos a Villa Chulucanas, allá nos acogen y nos quedamos unos días más. El lugar es un Asentamiento Humano AAHH a las afueras de Piura. En Perú cuando un terreno es del estados se puede “okupar” y tras cinco años y cierto papeleo el suelo pasa a ser propiedad de quien se ha establecido. Llevan poco tiempo, las calles son de tierra, hay agua en ciertos puntos y sólo en algunas “casas” tienen el “lujo” de tener electricidad. Las “casas” están hechas de madera, en realidad unos tablones que hacen de pared y unas chapas de techo. Es un lugar muy pobre, pero nos hacen sentir como en un hogar. La familia que nos acoge trabaja en una ONG dedicada a niñ@s y jóvenes de barriadas con escasos recursos. Hacen una gran labor. Suerte que en todas partes hay personas dispuestas a hacer del mundo algo mejor.

Nos hablan de Paita y de sus leones marinos y no podemos resistir la tentación de conocerlos. 🙂 Se trata de un pueblo chiquito con carteles que te indican el camino de evacuación en caso de tsunamis. 😯 El puerto es pequeñito y tomamos una barquita para ver los leones. Tras un pequeño paseo, los vemos, son unos animales enormes, de grandes bigotes que se quedan erguidos para tomar el sol. ¡Realmente curiosos!

De vuelta a Piura, el ambiente está agitado, han robado en varias casas: dinero en metálico, celulares última generación, televisores de plasma, parlantes… ¿Cómo?¿No estamos en un AAHH? Menuda la sociedad neoliberal que crea falsas necesidades basadas en la apariencia y el consumo. Es más necesario una buena tele a unas buenas paredes.

Al día siguiente, otra vez en el bus, cruzamos el desierto de Sechura, horas y horas de arena, sol y espejismos, tras este inhospito lugar, al finalizar la carretera, otro lugar nos espera…

 

PD: Las fotos de este post se perdieron en algún lugar entre el tiempo y el espacio.