Archivos Mensuales: julio 2015

De la caótica Lima a las pequeñas aldeas andinas


Lima, capital de Perú, 7.6 millones de habitanes, 43 distritos y un montón de datos más que reflejan el caos y el orden conviviendo. Nosotr@s tuvimos la suerte de vivir las dos limas. Los primeros días disfrutamos de los paseos por Barranco, un barrio que literalmente se encuentra en un barranco con vistas al pacífico y el barrio de Miraflores donde todas sus casitas son de colores, que bonito, yo también quiero vivir en un barrio de colores. Qué pena que la humedad constante y el cielo repleto de nubes la conviertan en una ciudad tan gris.

Nos aventuramos a visitar el centro, para llegar, tenemos dos opciones, o las furgonetas que paran donde quieras, van medio-locas y van gritando “suba, suba, suba,…” o el “baja, baja, baja,…” o bien, el nuevo corredor azul. Un bus que se convierte en toda una experiencia. Para descongestionar el tráfico han montado unos buses enormes, con paradas marcadas, con un “se entra por delante” y “se sale por detrás”, con su propio carril, con personas en cada parada diciendo como funciona… Pero que siguen siendo un caos… no se le puede pedir al conductor que te pare donde quiera, no puedes sentarte delante sin preever que si bajas en la siguiente tienes que empezar a colocarte detrás, no puedes subir por atrás,… Todo un nuevo aprendizaje… para nosotr@s esta situación era algo esperpéntica pero es cierto, el cambio de normas (ni buenas ni malas, sin juicio) produce caos y es una fase por la que pasar.

El centro de la ciudad está repleto de edificios coloniales y la plaza de armas es un buen wpid-wp-1436903252530.jpeglugar para tomarse fotos y admirar la arquitectura, si sigues por las callecitas, entre artesanías y restaurantes de menú, llegas al río, con su paseo, donde puedes encontrar de todo: churros con arequipe, collares, papas, chullos,… Y… una pareja entrañable que nos acogerá unos días en su casa. Nos encanta quedar con gente del lugar, nos dan su perspectiva y nos abren horizontes, nos explican su visión de la ciudad y como crece… Desde hace algunos años la ciudad está creciendo sin infrastructuras, campesinos que llegan del campo en infraviviendas cambiando los andes por una jungla urbana. Las diferencias económicas son enormes o casas de ensueño o “casas” sin electricidad ni agua…

Los coches, la contaminación, el no parar, el ruido, las nubes grises,…

Cambiamos, los andes nos parecen mas acogedores, llegamos a Huancayo a 3250 msnm, wpid-wp-1436903258318.jpegestán de fiestas, colores, música, danzas, instrumentos gigantes, parodias a la colonización, cusqueña, chicha,… todo un pueblo entregado. Personas que nos brindan, otras nos miran raro,… y gastronomía tradicional (sólo apta para valientes). Era el momento de probar… “cuy colorado” ¡noo pobrecito! Para quien lo prueba “parece conejo, pero más duro…” La música sigue sonando, disfrute y alegría para este pueblito de las montañas.

Es martes, uno de los pocos días de la semana que sale el tren hacia Huancavelica, nuestra próxima parada. Nos hace mucha ilusión este pequeño ferrocarril que parece de juguete. En el Perú sólo hay dos trenes en funcionamiento, el de Machupicchu (que ya sabemos que no tomaremos por precio y por el placer de llegar andando) y al que nos acabamos de subir. Es medio rústico, como mucho tiene capacidad para trenta personas y a pesar de esto va casi vacío… quizá porque como dicen del “tren macho” que “parte cuando puede y llega cuando quiere”. Nunca se sabe… El trayecto dura unas cuatro horas para hacer 128 km, surcamos las montañas, frena, continúa, silba, revisor con gorra, aldeas aisladas, cholitas que venden pollo con papas, todo con encanto…

Llegamos a la estación, nos miran, sonríen medio avergonzad@s,… es raro pero nos gusta, un lugar donde no hay nada de turismo simplemente la vida cotidiana y la belleza de las pequeñas cosas. Un lugar tranquilo, en el que el mundo gira despacio, no se escuchan las bocinas e incluso cortan el tráfico.

Tras acomodarnos una cervecita, ¡cusqueña negra por favor! ¡ahh y helada! ¿De dónde son? Esto les va a encantar… ¡Bienvenid@s! Ahh y de lo helada no se preocupen… aquí no hace falta nevera… ¡Qué señora más agradable! Y con lo de la nevera tenía razón… 😉

wpid-wp-1436903264858.jpegMuchas excursiones previstas pero los más de 3600 msnm nos quitan las ganas, ¡pero qué bueno ir cambiando objetivos y dejarse llevar por el fluir del viaje! Se nos pasó el “hacer-hacer”, ahora es momento “flow”. Compartimos con la cholita que nos vende el pan, con el señor de los jugos naturales, con la que teje gorritos en la calle,… nos sentamos en el parque y vemos a los pequeños jugar,… todo tiene un lugar, un orden natural…

La cena, sencilla, pero rica, pollo “broaster” o asado y papas, muchas papas, mmm… las mejores papas del mundo son de los Andes. Y porque no… un pisco sour, un cóctel con el aguardiente peruano (lo sentimos por Chile pero acá nos dicen que es peruano). ¡Qué delicia! Se siente el alcohol pero la espumita lo hace suave…

¡Qué rápido y lento han pasado estos días! Son las 11 de la noche, hace mucho frío y estamos esperando un bus. Y sin saber que (salvando las diferencias con la carretera de Chachapoyas) iba a ser el viaje más largo de mi vida. En pleno páramo, curva y curva, frío,… y mi cuerpo que lo quiere sacar todo y en el bus un cartel “Sólo urinario”. ¡Por favor paren el bus! Y corriendo en la oscuridad de la noche, con un frío helado, a no sé cuantos metros de altura… sacándolo todo… y una voz de fondo “¡abríguese señorita!” (creemos que no hacen falta más explicaciones, no se puede estar más pálida, en estos momentos no hay timidez).

Ayacucho ya no es tan pueblito, es una pequeña ciudad con algo de turismo local. La plaza de armas cuidada, las calles peatonales concurridas, todo limpito, restaurantes caros,… Ya no hay esa esencia…

En nuestra búsqueda de culturas preinkas vamos a Wari, pero debido al calor y a la plaga de langostas, poco tenemos que contar… estabamos más pendientes de que esos bichos no se chocaran con nosotr@s que de comprender esta cultura. Cerquita de las ruinas, otro pueblito Quinua, lo bello del lugar es su cerámica y esos castillitos acabados en punta que colocan en sus casas como símbolo de protección. Creemos que las langostas nos han afectado y no nos dejan ver más…

Bien tempranito y somos l@s primeros, aunque no nos gusta mucho, wpid-wp-1436978135360.jpegvamos en tour a Pumacocha y Vilcashuaman, a veces, no queda más remedio… y aunque preferimos ir a nuestro ritmo, está lejos y las comunicaciones complicadas. Lo bueno es que somos un grupo chiquito. Primera parada después de un par de horas, visita cortita para ver las puyas de Raimondi, una planta bien curiosa que crece en las alturas, familia de la piña y con pinchos que pueden atrapar ovejas (menuda manera de defenderse…).

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La altura de los Andes continúa… estamos en Pumacocha, una laguna artificial con forma de puma y donde la élite de los inkas hicieron una zona residencial y de descanso. Se cree que era una de las paradas de los incas en sus travesías por todo el Tawantisuyo (o territorio inca), con la delicadeza de la construcción inka y sus piedras tan preciosamente pulidas levantaron un palacio, un torreón para rituales, un reloj o intiwatana y unos baños. Las canalizaciones inkas todavía permiten el curso del agua y cuenta la leyenda que si te bañas en esta fuente conservaras la juventud (por las dudas habrá que mojarse un poco :)) El lugar es todo un privilegio, la linda laguna, la tranquilidad,…wpid-wp-1436903312344.jpeg

Siguiente y última parada, a casi 3500 msnm, Vilcashuamán que en quechua significa “halcón sagrado” , donde destaca el Templo del Sol y el Ushnu. ¡Qué lindo es! Es como si hubiera estado antes… El Templo está en medio de la plaza y las piedras perfectamente colocadas sirven de escenario para la celebración del solsticio de verano. Es una pena que los colonizadores hicieran encima una iglesia… esas ansias de cambiar y destruir esta gran cultura…

Y a unos metros el Ushnu o pirámide trunca, que dicen ser la cabeza del halcón… lo precioso esa escalera perfectamente construida que nos lleva a el Asiento del Inca, donde desde ahí arriba en su asiento con láminas de oro ofrendaban chicha… en halo místico casi me siento princesa inca….

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Los Andes Blancos


Mochilas a punto, taxi (de vez en cuando nos damos un lujo 🙂 ) y en la terminal esperamos nuestro bus. Estamos emocionad@s, vamos a Huaraz, un lugar que desde los inicios de Perú queremos ir, esperamos no tener las expectativas muy altas…

Tras cinco o seis horas de bus llegamos, el paisaje ha sido increíble, creo que los Andes jamás dejaran de sorprendernos… Huaraz o Waraq que en quechua significa “amanecer”, todavía no sabemos como será el amanecer pero el atardecer que estamos viviendo es precioso, a pesar del cansancio del viaje, la mochila en la espalda y que cuesta repirar por la altura (estamos a 3.052 msnm). Vale la pena contemplar las montañas que nos rodean, como el blanco de la nieve pasa a ser como de fuego, y poco a poco, se va apagando en púrpura, parece que el sol antes de acostarse quiera jugar a las acuarelas con las cordilleras… 😉

Después de varias vueltas y preguntas encontramos un hostel (que hasta tiene desayuno incluido) nos acomodamos y decidimos descansar la altura nos tiene agotad@s.

Amanece, hacemos un pequeño paseo hasta el mirador de la ciudad en el monte Rataquenua ¿por qué todas las calles suben tanto? ¿y por qué la gente va en coche y nosotr@s no? Hay que aclimatarse… el camino no es largo pero hay que hacerlo poco a poco… Arriba las vistas de la ciudad no estan nada mal, pero lo realmente bonito es la cordillera Blanca que nos rodea… majestuosa… de ahí, el sobrenombre de la Suiza de los Andes. Continuamos el paseo, y ¿qué mejor que ir al mercado de artesanías para comprar un chullo con llamas? ya sólo falta la inkacola. 🙂

¡Pum, pam, fiuuu!! ¿Qué es eso? ¿Petardos? ¿Cohetes? Es un desfile de un colegio, van por cursos, con grandes muñecos, bailando, jugando,… y sorprendentemente tirando cohetes caseros que apuntan a cualquier parte… pero lo mejor de todo es que sólo hay niñ@s con mecheros y petardos y ningun adulto al frente… ¿O nosotr@s estamos obsesionad@s con la seguridad o esto es una locura? Lo dejamos a vuestra elección…

Aún no ha salido el sol y estamos en una pequeñita terminal, nos han dicho (tras mucho indagar) que sólo hay tres buses para ir a Huari, un pueblo no muy lejos pero según todo el mundo (hostels, agencias de tours, entre otros) que mejor en tour, que vamos a perder todo el día, que a lo mejor no podemos volver,… y un sinfín de cosas para que vayas con todo organizadito. Ya en el bus, campesinos, cholitas, niñ@s y los pollos encima del techo a punto para salir… Un par de horas de curvas, precipicios, cultivos, andes y más andes… (nos encantan) llegamos al pueblo. Queremos ver el museo y las ruinas de Chavin de Huantar, cada cosa está en un punto de las afueras del pueblo, así que a caminar.

El pueblo es tranquilo, con una calle principal que parece dedicarse al turismo, después de un paseito entre montañas llegamos al museo que nos explica un poco sobre la cultura Chavín, una cultura preinka, con grandes dotes escultóricos, estelas talladas minuciosamente como la de Raimondi que aún no se ha podido descifrar o un sinfín de cabezas clavas, cabezas talladas con motivos felinos que se ponían en las paredes a modo de clavo. El museo no es muy grande pero nos ayuda a entender…

Parada en la plaza a comer (estamos sacando muy buen rendimiento a nuestros tuppers) wpid-wp-1436898909775.jpegy vamos a las ruinas. Un templo mayor, uno menor, una gran explanada… en realidad este lugar era un gran centro de peregrinación ya que se consideraba un lugar de culto mágico-religioso donde los sacerdotes y sacerdotisas realizaban ceremonias y oráculos. Bajo los restos grandes galerÍas y pasadizos, que a parte de funcionar como drenaje y ventilación, es donde se realizaban ritos de carácter restringido. Entre tanto laberinto subterráneo, un grupo de niñ@s ¡Buhhhh! jijiji… Pero lo más sorprendente, el Lanzón Monolítico, como un menhir cuidadosamente tallado con colmillos, garras,… haciendo honor a un jaguar o Uku Pacha que estaba relacionado con el Dios subterráneo.

Después del inframundo, de nuevo en el exterior, podemos ver la única cabeza clava que aún está en la pared, da un poco de miedo… imaginamos toda la pasarela llena… ¿qué sentirían los peregrin@s al llegar acá y verse observados por estas extrañas cabezas?

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Uix… se está haciendo tarde mejor nos apuramos a por el bus… ¡Lo conseguimos! ¡Rumbo a Huaraz!

Suena el despertador, es muy oscuro, ¿qué hora será? las cuatro y media de la mañana, nos lavamos la cara y listos, vamos a hacer la gran excursión esperada. 🙂 Nos despedimos del señor de la recepción y nos pregunta a donde vamos, le explicamos y medio malhumorado nos desprecia por haber querido ahorrar un poco y no haber contratado con ellos la excursión (esta vez si era imposible ir por nuestra cuenta). Esperamos nuestro bus en la entrada y se acerca uno, ¿será el nuestro? Nos chequean los boletos y vamos adentro, estamos en primera fila. De repente, y como un loco, el del hostel gritando ¡Ese no es su bus! Todo salido, se sube con nosotr@s y nos mira el boleto ¿qué quien nos lo ha vendido? ¿qué cuánto ha costado? ¿qué…? Mire señor, este es nuestro bus, el conductor lo ha revisado… Ve que es cierto… y empieza a llamar por el celular y a renegar de quien habrá sido… Si se engañan entre ellos es cosa suya…

¡Qué momento más feo! Mejor sacárselo de la cabeza porque hoy es un día para disfrutar. Nos relajamos, la carretera se convierte en camino, curvas, subidas, parada a recoger a campesinos (serán amigos de la agencia) y unas vistas… estas montañas son mágicas… Y una chica que se presenta como guía, anda si tendremos guía y todo…wpid-wp-1436898918976.jpeg

Primera parada, una pequeña caseta, es la entrada del Parque Nacional de Huascaran, es precioso, que naturaleza, ya estamos encantad@s y aún no bajamos del bus. Vamos bordeando la laguna Chinancocha que azul… es tan bonito… paramos a hacer algunas fotos pero poquito tiempo tenemos una buena caminata.

Bajamos del bus, es una explanada preciosa, unos árboles que pierden la piel le dan un toque mágico al inicio del camino, un riachuelo de aguas cristalinas, montañas a nuestro alrededor y un sol que nos calienta del frío. La imagen podría parecer salir de una postal. Empieza el ascenso, no es muy abrupto pero parece que se te acaba el aire, ascenderemos a una altura de 4650 msnm, poco a poco, hay que ir tomando agua y plátano (viva el potasio). A esta altura los árboles son escasos y bajitos, las piedras brillantes y verdes por wpid-wp-1436898933928.jpegla humedad, los picos que se ven al fondo, blancos de la nieve, es pura montaña, pura naturaleza, pura pachamama… Llevamos unas tres horas subiendo, poco a poco, cada vez más despacio y llegamos a la laguna 68 (que originales) esta es pequeñita, verdosa, linda, pero no fuera de lo común… Continúamos, restos de un antiguo poblado ¿pero quién podía vivir aquí con este frío? Vamos ni el Yeti…

Queda la última gran subida, sobre el nivel del mar no sería tanto, pero a estas alturas cada paso es casi un logro… Parece que el aire no llega, ni la sangre, siento mareos y náuseas,… la coca parece que no ha sido suficiente… no puedo más, me rindo… sentada y desanimada, pero no sola, recibo dulces palabras de aliento,… unos minutos… es una sensación muy desagradable, vencida casi en la cima… quedan sólo quince minutos de caminata… Respiro bien fuerte, poco a poco, convertida en caracol, parando a cada tres pasos… y por fin… a unos metros la Laguna 69. No hay turquesa más turquesa en este mundo, que belleza, las montañas grises resuenan, son pequeños derrumbamientos que con el eco parece wpid-wp-1436898924499.jpegque nos hablen. Que recordemos siempre su inmensidad, que las respetemos, que las sintamos, que las llevemos en el corazón… Podríamos habernos quedado una vida sólo mirando la laguna, luminosa, como una estrella azul que resplandece en la tierra. Esto es belleza… No queremos regresar, su energía nos atrapa…

Nos llaman, desde que llegamos ha pasado más de una hora… se detuvo el tiempo… una última mirada… no queremos despedirnos… nos la llevamos en nuestra esencia…

El descenso a paso ligero, hasta casi podríamos correr, los dedos se hinchan por el brusco cambio de presión, que sensación más extraña, de caracol a liebre, como cambian las cosas… es momento de disfrutar el paisaje que antes por el agotamiento perdimos 😉

Ya en el bus… que día tan precioso… la naturaleza jamás dejará de sorprendernos…

Los templos color arena


Sin recordar muy bien ni como fue, llegamos a Trujillo, para variar más tarde de lo previsto… suerte que las chicas que nos acogen de couch son unos amores y nos reciben con los brazos abiertos. Nos explican que la ciudad es tan majestuosa porque Pizarro quería que se convirtiera en la capital del Perú, incluso la bautizó con el nombre de su ciudad natal. Tenemos hambre y estamos cansad@s, así que a comer por el centro entre grandes edificios muy bien conservados y pintados de colores, mucha vida en sus calles y un magnífico ají de gallina y arroz chaufa ¡qué rico! El centro es muy lindo pero lo que nos apetece conocer son las maravillas pre coloniales que se encuentran alrededor de la ciudad.

Es temprano pero el calor ya se empieza a notar, después de tomar un bus nos wpid-wp-1436641271562.jpegencontramos en el cruce para ir a Chan – Chan, una enorme ciudad de adobe, la segunda más grande de América Latina, construida por la cultura Chimú que data del año 1300. Caminamos y al fondo empezamos a intuirla pero todavía hemos de andar unos 30 minutos para poder admirarla. Bajo el sol aparece la plaza central donde se realizaban grandes ceremonias. Estamos maravillad@s, es increíble. Chan – Chan que significa “Gran Sol” consta de nueve ciudadelas que serían como pequeñas ciudades amuralladas y en ellas hay una infinidad de calles, avenidas y pozos. Que gran respeto, siempre admirando al sol… Esta cultura sabía muy bien como recoger y canalizar uno de los tesoros más preciados: el agua. Chan Chan se encuentra en un clima desértico y vivir aquí no debía ser cosa fácil… Entre laberintos y un paisaje de color arena quedamos boquiabiert@s al llegar a una zona con miles de dibujos en las paredes formados con adobe, son los “nik-an” o altos relieves, con forma de pelícanos, rombos que simulan redes y un montón de bellos pececitos haciendo un lindo tributo al agua. Chan Chan tiene una fuerza especial, su cultura está latente, se siente en el clima cálido, sol y búsqueda de agua… pero hemos de continuar… esta no va a ser la única maravilla que conoceremos hoy.

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De nuevo en Trujillo y tras caminar, bus, caminar, preguntar y volver a preguntar visitamos la Huaca del Dragón o Arco Iris, una pirámide  de adobe de dos plantas de la cultura Chimú. Se cree que no era sólo un centro ceremonial sino que también, guardaban alimento en los catorce depósitos que la forman. De nuevo, entre adobe, color marronoso, y preciosos bajo relieves, entre ellos un arco iris y una especie de boca de dragón que bautizan este extraño lugar. El sol cae…

Tras tanta cultura decidimos que queremos un descanso así que tomamos un bus para ir al centro comercial, ya sabemos que no es lo más estupendo del mundo, pero siempre hay algún lugar con wifi y aunque parezca raro es donde hay más lugares para sentarse y tomar algo. Bajamos del bus, y con tanto calor, hay dos opciones: una cervecita o un helado. Gana nuestro lado goloso jijiji 😋. Queremos uno con helado cremoso y trocitos y… cuando al fin convencemos al heladero de que lo quiero de chocolate, con toppings de chocolate y todo lo que quepa, pero de chocolate, al ir a pagar descubrimos que no tenemos el monedero 😧 ¡¡ohh noooo!! ¡pero si no hemos notado nada! ¡y hoy no hemos estado en lugares superconcurridos! ¡Ops! El dinero es lo de menos… lo peor la tarjeta y el pen drive… Bueno ahora sabemos tod@s en que momento se fueron a pasear las fotos… Sin helado y a pie de vuelta a casa…

Un nuevo día, y las ganas de conocer continúan, tomamos un bus y llegamos a la entrada de la Huaca del Sol y de la Luna, dos preciosas pirámides de la cultura pre-inka wpid-wp-1436641264802.jpegdenominada Mochica. La huaca del Sol no se puede visitar, mide unos 45 metros y se cree que era donde vivía la alta sociedad Moche y tenía fines administrativos y políticos. Pero se desconocen muchas cosas ya que debido al poco presupuesto no se han podido realizar muchos estudios.  Entre huaca y huaca un espacio de unos quinientos metros que es donde se cree que habitaba el pueblo.

La Huaca de la Luna mide aproximadamente unos 21 metros de alto y está formada por templos superpuestos y construidos en diferentes periodos. Consta de tres plataformas y tres plazas con bellas pinturas murales donde “Aiapaec” es el protagonista, era la principal deidad, uno de los dioses castigadores, el más temido y venerado, ya que también era el dios protector y creador. Está representado por un rostro antropomorfo con grandes colmillos y olas de mar. Una imagen para nosotr@s chocante pero con un gran misticismo… Crea y destruye, protege y condena… Sus colores vibrantes aún lo wpid-wp-1436830130699.jpeghacen más fuerte, colores primarios (azul, amarillo y rojo) junto con el negro y el blanco. Con estas representaciones dibujos geométricos, pájaros, guerreros,… Subimos al siguiente nivel, sorprendidos con esta cultura, nos explican que cuando acababa un periodo (quizás cuando moría el dirigente de máximo poder) llenaban, literalmente, de ladrillos de adobe todo el espacio y construían encima otra plataforma más elevada y más amplia. Acababa una era y empezaba la siguiente… Llegamos al último piso, y encontramos un gran altar ceremonial donde hallaron alrededor de cuarenta guerreros sacrificados, para los moche la sangre es un símbolo de fertilidad y renovación de poder, y en contra de lo que pueda parecer para esta cultura era un verdadero honor ser sacrificado. Respiramos todo este conocimiento donde una estrecha relación con la muerte se encuentra en el ambiente… Vida y muerte y el poder de los Dioses…

Un nuevo despertar y hoy más relajad@s, vamos a pasar el día a Huanchaco, un pueblito a las orillas del pacífico, lugar donde los mochicas dieron a conocer el ceviche y los caballitos de totora conforman en el paisaje un halo especial. Los caballitos son pequeñas embarcaciones hechas con totora de una forma tradicional, pequeños hilos de este material entrelazados y dispuestos muy juntitos para que el agua no se pueda filtrar, maravillas ancestrales.

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Un océano, un sol espléndido que se va a dormir, perfiles de pescadores en caballos de totora, los pies descalzos sobre la arena, una cervecita, … una linda postal.