Archivos Mensuales: agosto 2015

Descubriendo el Valle Sagrado


En los majestuosos Andes peruanos y con Cusco en su corazón se encuentra el Valle Sagrado de los Inkas donde ríos de aguas cristalinas descienden por quebradas y pequeños valles, donde la tierra es fértil y donde hay numerosos fantásticos monumentos arqueológicos. Acá donde crece el mejor choclo del mundo, que sólo fuera alimento de las altas esferas inkas, se encuentran Chinchero y sus tejedoras, Pisaq con su feria artesanal, Ollantaytambo y su fortaleza, Moray, Qenko,…

Hoy es martes, nuestro día libre, y nos encanta poder conocer estas maravillas cuando tenemos fiesta. Una pequeña mochila con agua, nuestros tuppers, ropa para abrigarse a lo cebollita, mucha ilusión y alegría son lo que necesitamos para ir a las Salineras de Maras. A un par de cuadras de nuestro hostel podemos tomar la combi y ¡cómo se nota que estamos en Cusco y hay un montón de turistas! Es la combi más nueva y espaciosa que habíamos visto en todo el viaje. Regateamos el precio del boleto y esperamos, el estilo peruano es sin horarios, cuando está la combi esperas a que se llene y listo. Arranca… y hablamos con el conductor de que no queremos ir hasta Urubamba y que nos deje en el ramal de Moray. Al salir del Cusco, las montañas espléndidas a ambos lados, la carreterita atraviesa enormes chacras o terrenos de cultivos, llamas al fondo y algunas aldeas. Al cabo de algo más de una hora hemos llegado al ramal y sólo pisar un pie en el suelo ya tenemos un montón de taxis que ofrecen llevarnos a precios abusivos. Les decimos que no, que vamos caminando, que tenemos todo el día para llegar.

Vamos por una carreterita, disfrutando el lugar, la vista se pierde, el terreno desprende algo especial, poco a poco, como siempre en los Andes… En unos trenta minutos llegamos a un desvío, podemos elegir o visitar el pueblo o ver las salinas. Las ventajas de ir en coche es que no tienes que escoger pero el ir caminando siempre hace valorarlo todo un poquito más. Abandonamos la pequeña carretera y cogemos la bifurcación que es un ancho camino de tierra. Un poco de agua, paradas para hacer fotos y empezar a “maquinar” nuestro plan para no pagar la wpid-wp-1437244401109.jpegentrada. Por lo general, en el Valle Sagrado los precios son elevados, y nuestra economía ya no es muy buena… Miramos y a lo lejos la boletería… Parece que no haya nadie… Avanzamos, durante el camino sólo nos ha pasado alguna combi de algún tour, nadie llega hasta aquí caminando…

– ¡Hola, buen día!
– ¡Hola! ¿Cómo están?
– La entrada son 10 soles.
– ¿Cómo? ¿Por qué? Estamos de excursión y queremos llegar a Pichingoto (que es el pueblito que está después de las salinas) (Todo esto con nuestra mejor sonrisa)
– Pero para llegar a Pichingoto han de pasar por las Salinas y se cobra boleto.
– ¡Ah! No sabíamos,… nos habían dicho que se podía llegar y venimos caminando… (nuestra sonrisa y cara de buenas personas no cambiaba)
– Si quieren, hay otro camino, pero es bastante peligroso… (nos indica como llegar pero poco convencido). Esperen chicos, voy a llamar al guarda de abajo para que les dejen pasar por la parte de arriba de las Salinas no quiero que les pase nada por el otro camino, hay un gran barranco y se podrían caer.
– ¡Oh! ¡Muchísimas gracias! (Casi le damos un abrazo) ¡Nuestra historia de mochiler@s o nuestra gran sonrisa le conmovió! ¡Prueba superada!

Empezamos a bajar por el camino, felices, ¡tenemos pase VIP! quizá fueron los espíritus inkas que nos acompañan… Se empieza a contemplar la blancura de la zona, las formas wpid-wp-1437244406228.jpegcaprichosas de las salineras… y al fondo la montaña Weqey Wilca. Cuenta la leyenda que allá fue encerrado el menor de los hermanos Ayar, Ayar Kachi. Tanta era su tristeza por la traición de sus hermanos que lo encerraron que lloró y lloró en la oscuridad y sus lágrimas se convirtieron en cristales transparentes. Los mismos que brotan hoy en día como agua por medio del canal subterráneo y permite llenar los pozos recordando el sacrificio de Ayar Kachi.

Seguimos el descenso, el paisaje es tan bello… los colores de las salineras van desde el más puro blanco, al rosa pálido, mezclándose con un sinfín de marrones. Hay como unos 300 pozos, más o menos de unos cinco m2. Cada uno de estos cuenquitos tarda unos tres días en llenarse con el agua de un manantial natural, ésta se evapora poco a poco con la energía de Inti y cuando la sal alcanza unos diez centímetros de altura se retira manualmente. La sal blanca y rosada se yoda y se comercializa y la sal marrón tiene usos medicinales. Se dice que es una de las sales más ricas que se puede tomar. Trabajos ancestrales en vida. Es precioso verlo. No nos extraña en absoluto que para los Inkas las salineras fueran sagradas.

Bordeamos las salineras y vamos encontrando piedras de sal que se deshacen al jugar con ellas, ya casi nos despedimos de las salinas… Una última vista atrás… El camino se estrecha… Andamos una media horita más y llegamos a una casa, parece abandonada, y la siguiente también. Estamos en Pichingoto, una aldeita con aspecto fantasmal. Escuchamos el río, nos sentamos en sus orillas y comemos ¡Uix, qué hambre teníamos!

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Tras las casitas un puente y de ahí una carreterita, esperamos un taxi compartido para ir a Urubamba y de ahí un bus a Cusco. Llegamos de noche, el fresquito de los andes nos llega, las piedras inkas,… estamos en casa. Agotad@s pero con el corazón tan y tan feliz de esta aventura caemos rendid@s en los brazos de Morfeo.

Han pasado unos días y hoy sabemos que toca mercado en Chinchero un pueblito a unos 30 km de Cusco. Parada de combis, esperamos que se llene y marchamos. ¡Qué rápido! charlando casi no hemos visto el pasisaje. Chinchero es un pueblo a 3754 msnm que en época inkaica fue la hacienda de Tupac Yupanqui (hijo de Pachaquteq) y que después se convirtió en un templo colonial. Lo que nos apetece ver es el mercado, que tiene su orígen en el trueque de productos entre pobladores de la zona. ¡Cuanto colorido! Ahora se ha convertido en un mercado textil donde hay trabajos preciosos ¡Lo compraría todo! Guantes, ponchos, mochilas, bufandas, jerseis, chullos, agüayos,… Lástima que con tanto ¡cómpreme! ¡cómpreme! no se pueda mirar tranquilamente… Salimos del mercado, que estaba al aire libre, y para acceder al pueblo se tiene que pagar entrada ¿cómo? Lo intentaremos por la calle de atrás… De nuevo lo hemos conseguido, pero… esta vez hemos de pasar desapercibid@s. El pueblo está construido de bloques de adobe y puedes entrar a ver talleres artesanales donde tienen la lana de alpaca, natural o teñida, los telares, prendas a la venta, cuyes y alpacas. La belleza de las tradiciones andinas…

Días apacibles en Cusco, llamas, cuestas, mercado… y ya pasó otra semana ¿Dónde vamos hoy? ¡A Ollantaytambo!

wpid-wp-1437244396563.jpegOllantaytambo está a unos 90 kilómetros del Cusco y para llegar si no vas en tour debes tomar una combi hasta Urubamba y otro transporte hasta el poblado. Ya en nuestra segunda combi, el sol andino empieza a brillar con fuerza, las montañas nos acompañan… ¡potoprom, potoprom! ¿qué es eso? empezamos a botar… es el empedrado del suelo, la capa de asfalto de la carretera se ha desvanecido, ¡hemos llegado!

El pueblo más que bello, callecitas serpenteantes de piedra, fuentes, pequeños canales, tienditas con encanto, casitas, el río Patakancha donde confluye con el Urubamba,… y Ollantaytambo al fondo. ¡Si fuera inka creo que viviría aquí! En una de las calles el acceso al cerro Pinkuylluna y un cartel disuasorio, con hasta una calavera dibujada. Bueno, probamos… y si vemos que es muy difícil damos media vuelta. El ascenso es empinado, de tierra y algo abrupto pero no tan complicado. Lo peor el viento, que parece que tambalees. ¡Inti está con wpid-wp-1437244372165.jpegnosotr@s! ¿Qué hemos tardado una hora? Y diríamos que hemos hecho cosas mucho peores… o eso o es que ya nos hemos hecho inkas y no tenemos miedo a las alturas. En verdad no hemos llegado hasta arriba del todo, nuestro objetivo era ver las ruinas de las colcas que eran antiguos almacenes de comida y sobretodo disfrutar las vistas. A unos metros tenemos Ollantaytambo parece resplandecer…

Ollantaytambo o Ullantay Tanpu tiene su orígen en el aymara (y no quechua) y significa “mirador” o “atalaya”. El lugar era un tambo, donde se almacenaban alimentos, se usaba como lugar de descanso cuando viajaban, era un centro de control y también sirvió de fortaleza para el Inca Yupanqui. La religión, la política y lo militar siempre estaban unidos en la vida inka. Posee bellas terrazas y sus piedras son muy trabajadas, pulidas y perfectas. Un poco más arriba el sector religioso donde sacerdotes y las mujeres escogidas sirvían al Dios Sol, múltiples fuentes que hacen tributo al agua, y tras subir unas quince terrazas más el sector de las diez ventanas donde se cree que en sus ornacinas colocaban símbolos religiosos. Y en la cumbre, el templo al Sol. Se cree que este lugar no se había acabado y estaba diseñado para ser el más majestuoso del Valle Sagrado. El lugar a lo lejos emana energía, esplendor,… nos hubiera encantado verlo en vida, en su apogeo… En frente, a unos seis kilómetros y atravesando el río, la cantera de donde sacaban las piedras. Y en el camino de las ruinas y la cantera “las rocas cansadas” aquellas piedras que nunca llegaron a su emplazamiento. ¡Cómo nos gusta atribuirle estas características a las cosas… hacen que vivan…

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Bajamos del cerro, no era nada difícil… o es que estamos tan encantad@s con lo que hemos visto que ya nada es complicado…

Regreso a Cusco… nos sentimos tan afortunad@s de vivir esta experiencia, de estar aquí… el misterio inka nos embauca…

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El ombligo del mundo


Después de un breve paso por Arequipa llegamos a Cusco o en quechua Qosqo, una de las ciudades más bellas de América Latina. Nuestra idea era quedarnos aqui un tiempo así que, la opción que más nos gustó fue buscar un hostel en el que pudíeramos trabajar wpid-wp-1437108431893.jpegcomo voluntari@s a cambio de hospedaje. La verdad, es muy divertido vivir una ciudad desde dentro cuando ya no eres “turista”, cuando el tiempo no apremia, cuando vas conociendo los secretos del lugar y cuando acabas formando una familia de voluntari@s en un hostel. Tan a gustito estábamos que sin darnos cuenta nos quedamos ¡dos meses! Es que Cusco se merece un buen alto en el camino y su energía te atrapa.

El pueblo Inka es fascinante, su historia y todo lo que lo envuelve ¡cómo no tratar de aprender cuando se está acá!. Existen dos leyendas de la creación de Cusco donde ambas coinciden que los inkas no eran oriundos del lugar. La leyenda más extendida nos cuentaque Wiracocha, el Dios Creador, envió a la tierra a Manco Capac y Mama Ocllo que eran hermanos y esposos a la vez. A la sagrada pareja nacida del Lago Titikaka se wpid-wp-1437108506591.jpegle entregó un cetro de oro y donde se hundiera esa vara debían crear un imperio para honrar a Inti, el Dios Sol, y enseñar a hombres y mujeres normas de convivencia y sociedad, técnicas textiles, agricultura… La pareja vagó hacia el norte tanteando el terreno con la vara y al llegar a un hermoso y fértil valle la vara se hundió y ahí fundaron Qosqo o “el ombligo del mundo”.

El otro mito nos habla de los Hermanos Ayar, se cree que de las cuatro grutas del cerro Tampu Tocco nacieron cuatro hombres con sus respectivas mujeres, tod@s con poderes mágicos. Como el cerro era seco y abrupto debían encontrar un lugar donde formar el imperio. Durante un tiempo viajaron y con las dificultades del camino sólo uno de los hermanos Ayar Manco y su esposa-hermana Mama Ocllo llegaron a Qosqo donde iniciaron el Imperio Inka.

Sea como fuere los Inkas crearon un imperio conocido como el Tahuantisuyo el cual se wpid-wp-1437108441514.jpegdividía en cuatro suyos (regiones), el Chinchaysuyo al norte, Antisuyo al este, Collasuyo al sur y Contisuyo al oeste. Un imperio que pasó de ser una tribu andina a tener una población de 10 millones de habitantes, que sin conocer escritura ni la rueda, eranconocedores de los astros, agricultura, técnicas textiles, grandes constructores, conocedores de la sabiduría de la pacha mama,… y tantas otras cosas, y todo en un terreno tan difícil como los Andes. Y a pesar de que su apogeo sólo duro cerca de cien años, exactamente entre el siglo XV y XVI, los inkas son y serán una de las culturas más ricas, inteligentes, mágicas y además con un gran respeto a la naturaleza de la historia.

Se cree que Pachacutec venció un ataque a la ciudad de Cusco por parte de los Chancas y después asumió el mando y remodeló la ciudad dándole forma de Puma, que era un animal sagrado. Se dividió en dos sectores: Urin Cusco o zona baja y Hanan Cusco o zona alta y la cabeza del puma la formaría Sacsayhuaman o lo que es lo mismo “lugar donde se sacia el halcón”.

Cusco tiene tanto que contar… es como vivir en una leyenda viva, en otra época, con la fuerza Inka por todas partes. Nuestro superhostel (que era para mochiler@s de lujo) estaba a una cuadra de la plaza Mayor o de Armas así que cualquier momento era bueno para recorrer la ciudad.wpid-wp-1437108427348.jpeg No se puede hablar de Cusco si no visitas el Mercado de SanFrancisco, había de todo, una calle entera de diferentes clases de papas, cientos de variedades de tonos distintos; choclos de colores, desde el más profundo amarillo al morado de la chicha, la bebida sagrada; calles de hierbas y chocolates donde comprar miel andina y chocotejas mmm… fideos, quinua, arroces, quesos salados… artesanías y muchas cosas calentitas de abrigo con llamas dibujadas. Este mercado es precioso, arregladito para turistas, porque si sales del edificio y cruzas un par de cuadras llegas a su mercado, donde cholitas tienen la mercancia en el suelo mientras en su agüayo duerme un bebe, donde los olores se mezclan, donde nada tiene nevera, donde ellas compran y se vive el día a día…

Al otro lado, la plaza Mayor con su Catedral y sus calles de piedras, talladas, hermosas ygigantes y sobre muchas de ellas construcciones coloniales, ahora todo convive, tras el glorioso pasado Inka la imposición colonial, donde celebraciones ancestrales se mezclan con el cristianismo. Desde la plaza muchas calles wpid-wp-1437108420892.jpegpero entre ellas una larga y estrecha, con piedras a nuestros pies e impresionantes muros inkas a ambos lados que nos lleva a una placita donde tantas tardes nos gustaba estar. Era muy tranquila, unas tienditas de artesania, mucha hierba, piedras inkas y cuatro alpacas, ¡hasta las bautizamos y todo! (Flequi, Cotonet, Rastitas y la Mamá de Rastitas) y aprendimos la diferencia entre llama, alpaca, guanaco y vicuña. Nos encantaba pasar las horas aquí…

También desde la plaza Mayor, una calle tan preciosa que no encontramos palabras, la calle Hatun Rumiyuq, piedras hermosas con la belleza de la perfección y entre ellas la”piedra de los doce ángulos”, la cual forma parte de un palacio, está ensamblada al milímetro y se calcula que pesa unas seis toneladas. Pasaramos cuando pasaramos wpid-wp-1437108500082.jpegsiempre mirabamos está fantástica piedra. Y si te fijas, compruebas que siempre abajo piedras pequeñas y arriba las grandes… la arquitectura inka no tiene precedentes y se sabe que lo hacían de este modo por si ocurría un terremoto… las piedras pequeñas se moverían entre ellas pero las grandes, si se daba el caso, se desplazarían en bloque.

Subimos, siempre despacio, y es que los 3350 msnm no perdonan y al terminar la calle el barrio de San Blas o Toq’ocachi, “El hueco de sal”. Un barrio con casonas coloniales sobre piedras incaicas. Ahora repleta de tienditas, bares bonitos pero siempre con el encanto de Cusco. Sólo sentarse allá y esperar que cayera el sol era como formar parte de la historia.

wpid-wp-1437108405305.jpegOtra gran calle por la que paseamos mil y una vez era la avenida del Sol, nos gustaba admirar la gran pintura mural donde se explicaba la historia de los inkas gráficamente: su origen, su expansión, la colonización y su actualidad. El color, las formas, las expresiones de la cara, los símbolos… nos maravillaban. Pasabamos para ir a los mercados de artesanías, para ir al centro cultural donde pasaban películas gratis, para llegar a Qoricancha o por el simple placer de pasear.

Qoricancha o Inti Cancha era el santuario al Dios Sol y la que es hoy en día la iglesia de Santo Domingo. Cuentan que las paredes tenían láminas de oro y estaba repleto de ídolos y otros objetos rituales. El lugar wpid-wp-1437108411765.jpegconsta de diferentes salas, cual más mágica y llena de secretos… en una de ellas un increíble disco de oro macizo simbolizando el sol, en otra sala una piedra de sacrificios, cerquita una sala donde custodiaban ídolos y huacas de otras culturas conquistadas donde se les respetaban o usaban de rehén y una realmente extraordinaria, una ventana al cielo, cuyo marco estaba ornamentado por piedras preciosas, donde venerar las estrellas que eran las hijas de la luna y el sol, contemplar a Chaska (Venus), la joven amante de Inti, y comprender el universo. En la actualidad, sólo los muros macizos, los sacerdotes dominicos se encargaron de sacarlo todo e incluso cubrieron paredes con capas de yeso para invisibilizar cualquier rastro inka, por suerte el tiempo hizo su labor, malogró el yeso y dió paso a las piedras. Lo bello del lugar es conocer lo que había, cerrar los ojos e imaginarlo todo dorado…

Entre tanta cultura la vida iba pasando, disfrutabamos la ciudad, los amig@s, la cusqueña, las actividades del hostel y sus deliciosas duchas de agua caliente. Todo momento era bueno para sonreir y conocer…

Una mañana, bien tempranito (o no tanto) un buen desayuno y Cusco arriba. Surcando calles, más allá de San Blas, entre mujeres que pasean con sus llamas, turistas y con Inti en el rostro, llegamos al Cristo Blanco y divisamos la ciudad ¡si es que tiene aura! Descansamos, nuestro objetivo era otro: la cabeza del puma, es decir, Saqsaywaman. Los wpid-wp-1437108494401.jpeginkas creían que su pueblo era el elegido del mundo, por este motivo realizaban construcciones para dejar huella, y lo consiguieron. Saqsaywaman se construyó bajo las ordenes de Pachacutec, el cual fue un gran arquitecto, con la finalidad de ofrecer el culto a Inti y otras divinidades y, a su vez, celebrar las victorias de su hijo guerrero y sucesor, el inka Tupac Yupanki. Al contrario de lo que se cree nunca se construyó pensando en una fortaleza a pesar que durante la colonización los inkas se atrincheraron acá, resistiendo valerosos en el gran santuario donde acabó la rebelión. Seguimos los muros, los bordeamos, admiramos, líneas sencillas pero sólidas al puro estilo inka. Un zig-zag de piedras… un tributo a Illapa, el Dios Rayo, la base de un torreón donde divisar todo Cusco, depósitos para alimentos,… y quizás un túnel secreto que comunica con Qoricancha… magia y misterio.

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La ciudad está repleta de tantas cosas, gentes y culturas que podríamos dedicarle todo un blog entero a Cusco y al Valle Sagrado.

Para nosotr@s, Cusco son calles pequeñas, calles largas, de piedras, cuestas, artesanías y color, soroche y coca, historia, magia, pueblo, pachamama, Inti, música, fresquito de la noche y sol intenso, el baratillo, los tomates y el choclo, incakola y cusqueña, alpacas y llamas…

Volando voy…


Hace muchísima calor, pero no importa, estamos en uno de los lugares más enigmáticos de todo el mundo, en las Pampas de Jumana, exactamente, en el Desierto de Nazca. Aquí todo son preguntas y cuánto más conocemos, más queremos saber. Estamos muy emocionad@s tenemos mariposas en el estómago, después de mostrar la documentación y pesarnos vamos a tomar una avioneta. ¡Vamos a sobrevolar las líneas de Nazca!

Nuestro avión es muy chiquito, somos cuatro estratégicamente colocad@s según nuestro peso (mejor, vaya a ser que nos caigamos de lado) y el piloto y la copilota. wpid-wp-1437067154193.jpegAntes de arrancar, nos dan instrucciones de cómo será el vuelo y cómo nos indicaran las líneas, tenemos el recorrido en papel, formato postal, con las figuras que vamos a ver, lo hemos mirado tanto que casi podrían hacernos un examen. Nos ponemos el cinturón y los grandes auriculares, las hélices empiezan a girar, esto se mueve y… ¡a volaaar! Un ojo en espiral, es la ballena, enorme, mide alrededor de 30 metros, trapecios, el simpático astronáuta, que nos saluda desde su montículo, el lindo mono, un perrito, el gran cóndor, la curvilínea araña, el colibrí ¡qué ganas de ver el colibrí! ¡nos encanta! ese piquito con alas en redondo, todo en espirales… el mundo es una espiral, después un papagayo, un sabio árbol y unas manos acogedoras. Entre lo que hemos visto figuras geométricas impresionantes y un montón de líneas que parecen no tener fin. ¡Oh! Cuarenta minutos que literalmente, se nos han pasado volando.

wpid-wp-1437067159010.jpegEstas grandes líneas dibujadas en el desierto tienen más de 2000 años, los trazos claros sobre el fondo oscuro, sólo se pueden ver desde el cielo y han sobrevivido fenómenos naturales y terremotos, pero gracias a la escasez de lluvias y a las características del terreno se han conservado. Hay unas 800 figuras y una de las líneas mide unos 15 km de largo y todo esto en unos 520 km2 de arena. ¡Uf! Los datos son abrumadores… y ahí vienen tantísimas preguntas… ¿Cuál es el orígen de estas líneas? ¿Cómo y por qué las hicieron? ¿Cuál es su propósito?

Hay muchas y diversas teorías como que se trata de un aeropuerto extraterrestre o que era un mensaje por descifrar de otros seres ¿y por qué no? el cosmos es muy grande… y quien sabe… nadie dijo que estuviéramos sol@s… También se cree que lo realizaron la cultura Nazca, una cultura rica e wpid-wp-1437067148623.jpeginteligente porque para hacer estas obras maestras, con la cero tecnología de la época, se necesita un gran ingenio. Según Maria Reiche, una arqueóloga que dedicó toda su vida a estudiarlas, consideraba que conforman un gran calendario astronómico. Podría ser que marcara los ciclos… Otra teoría, nos habla de un carácter religioso, en el que se hacían rituales a los Dioses. Las figuras están realizadas de un solo trazo y se cree que en fila india circulaban sobre la línea realizando un camino ceremonial donde los dioses mayores del firmamento podían ver en movimiento las figuras.

Los Nazca, una gran cultura que fue absorbida por los Waris, antecesores del gran imperio Inca, que pudieron vivir en condiciones extremas y construyeron el centro ceremonial de Cahuachi que significa “donde viven los videntes”. Tanta sabiduría latinoamericana…

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No sabemos que más decir porque el lugar nos deja sin palabras, enigmas sin respuestas, grandezas ancestrales, significados ocultos,… y las maravillosas Líneas de Nazca.

Cielo de arena


Estamos en Paracas, a las orillas del pacífico, y este va a ser nuestro segundo intento de ver pingüinos. Hace calorcito y eso se agradece. Estamos superorganizados: ya tenemos nuestro tour en lancha y reservadas unas bicis para ir a la Reserva Nacional. Así que hoy, paseo por el pequeño pueblo, la playa desde acá no es nada especial y como tiene un puerto chiquito no apetece mucho bañarse. Saliendo del centro y bordeando el océanowpid-wp-1437064840325.jpeg casas preciosas, unas con buganvillas lilas, otras de diseño, otras con barbacoa,… seguimos admirando el mar y no sabemos porque cada vez cuesta más caminar, el viento empieza a ser muy fuerte y la arena se mete en los ojos. Caminamos. ¡Buff! ¡Esto no amaina! Mejor damos media vuelta y vamos al hostel. De regreso, ni un alma, mucho viento y arena por todas partes, en la ropa, en los recovecos del camino, sobre las ventanas, en lugares inimaginables…casi se ve el mundo marrón… ¡Cómo nos ha costado llegar! Preguntamos… resulta que en quechua Paracas significa tormenta de arena por lo que en este lugar cada cierto ocurre este fenómeno. No es grave, pero molesto. L@s lugareños están acostumbrad@s y cuando esto ocurre se quedan en sus casas. Esperemos que nuestra lancha zarpe mañana… ahora sólo podemos esperar…

wpid-wp-1437066814866.jpegDescubrimos la vida en marrón, es increíble, ¡está todo rebozado! Pero, por suerte, la paraca paró y vamos a tomar nuestra lancha destino Islas Ballestas con pingüinos de Humboldt. 🙂 Chalecos salvavidas a punto y ordenadamente tod@s para adentro. En el camino, se hace una parada desde la barca para ver el enigmante Candelabro, es un geoglifo como los de Nazca, que mide aproximádamente 180 metros y tiene unos 2500 años. Es enigmático, no se sabe quien lo hizó ni porque. Estas creaciones de otras culturas que nos despiertan tanta curiosidad… y lo más bonito que lo podemos contemplar y vivir. Existen diferentes teorías: piratas que señalaban un tesoro, antigüos peruanos para orientarse en el mar (ya que hay muchas coincidencias con la preciosa constelación de la Cruz del Sur), un símbolo masón, astrónomos de la cultura Nazca y la mejor de todas, los extraterrestres delimitando su aeropuerto. ¡Qué lindo! Nos encantan los mitos…

La lancha va jugando con las olas y las gotitas nos salpican, ya estamos en mar abierto y en nada, en las Islas Ballestas que veremos desde la barca ya que es un ecosistema protegido. ¡Ohhh! ¡Pero cuántos lobos marinos y pájaros! Y que mal huele… es el guano acumulado que emite un olor muy fuerte, son los excrementos de los pájaros guaneros, el wpid-wp-1437064850342.jpegcual es muy preciado como superabono ecológico y por tanto, fuente de ingresos del Perú. Pero, ¿y los pingüinos? entre tanto lobo vemos cuatro pequeñuelos que corriendo en fila se tiran al agua graciosamente. ¡Qué animales tan bonitos y curiosos! ¡Y qué pena ver tan poquitos! Son unos bichitos bastante tímidos y si a eso, sumamos que esta especie está en extinción, casi podemos considerarnos afortunad@s.

En tierra firme, nos sacamos los chalecos con una sensación agridulce, todo por cuatro pingüinitos… a pesar de que el resto de la excursión ha sido preciosa esperabamos ver más…

wpid-wp-1437064855198.jpegRecogemos nuestras bicis y empieza el pedaleo, aixx este sillín es bien duro… En quince minutos llegamos a la entrada de la Reserva Nacional, el paisaje es dorado y el sol que nos acompaña le da un tinte bronce… esta zona es medio desértica… bici, sol, océano de fondo… ¡qué libertad! En esta zona es donde antiguamente vivia la cultura paracas, de la que no quedan casi restos, pues para poder vivir en este desertico clima excavaban su viviendas bajo el suelo. Bordeamos un acantilado, espuma de las olas, pájaros nos sobrevuelan, brisa, olor a sal,… y una zona donde no puedes acercarte mucho pero vale la pena contemplar, al fondo lindos flamencos o “pariwanas” que cuenta la leyenda que son un símbolo del Perú, al desplegar sus alas, se forma la bandera: alas rojizas y vientre blanquito. Fuente de inspiración.

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Nos despedimos del pacífico, no sabemos cuando nos volveremos a reencontrar…

En dos o tres horas de bus, llegamos a Ica donde estaremos con nuestr@s amig@s limeños, la mamá de él tiene una casita donde podemos quedarnos y nos han invitado para las fiestas. El día grande es mañana pero ilusionad@s nos muestran los encantos del lugar. Vamos a Huacachina, uno de los pocos oasis del Perú, en una horita a pie llegamos, dunas, arena, palmeras, toboganes naturales y… la laguna, chiquita, pero… ¿qué es ese color turbio del agua? La lagunita esta sobreexplotada por el turismo y se ve que, desde hace unos cuantos años, la rellenan pariódicamente de agua para que no se seque del todo, ¡qué pena! debía de ser preciosa si no fuera porque la han sobreexplotado, rodeada de bares y pubs para turistas que sólo buscan fiesta y el ruido de los quads y los buggys que surcan la arena. ¡Cómo nos hubiese gustado visitarla años atrás…!

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La fiesta empieza en este nuevo día, buses abarrotados, nadie se quiere perder esta peregrinación. A pocos kilómetros, una hermita y su Patrona, a la que una vez al año l@s creyentes depositaron sus promesas deben ir a visitar, vamos a una romería a lo peruano. Siempre desde el respeto, vale la pena conocer costumbres y cómo se viven a nivel festivo. Música, agrupaciones, “diplomas” de que has honrado a la virgen, paradas improvisadas con todo tipo de cocina, cuiyes haciéndose en sartenes gigantes, dulces bien ricos (como nos gusta probarlos) y mucho pisco. ¡Qué linda forma de celebrar los reencuentros!

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