Archivo de la etiqueta: colonizacion

La cara “amable” de la colonización


Querer conocer a fondo Paraguay no es tan sencillo como creíamos, aunque sin montañas, las comunicaciones a excepción de las tres grandes ciudades, Asunción, Encarnación y Ciudad del Este, son complicadas. Nos enteramos de lugares que imaginamos hermosos pero el transporte es inexistente, sale un día a la semana (si acaba saliendo) o bien no se puede acceder porque carecemos de contactos con los menonitas o con poblados guaraníes. En cierta manera nos desanima, o quizá, ya lo estamos un poco, tanto tiempo de viaje hace que la capacidad de sorpresa vaya menguando o puede que sea Paraguay que quiere conservar su intimidad y misterio, quien sabe…

Hace mucho calor, el verano es húmedo pero el tereré y sus gentes nos reconfortan, después de pasar una noche en San Ignacio (por problemas de conexión) y darnos el superlujo de comer en un restaurante una pizza 🙂 conseguimos llegar a San Cosme Y San Damián una de las ocho misiones jesuíticas que se encuentran en el país.

Al llegar, el calor hace que se vea todo con aire desértico,  el pueblo es chiquito y preguntamos en la oficina del planetario y las ruinas donde acampar, sorprendid@s de nuevo, nos dicen que podemos hacerlo en el planetario y que para ducharnos podemos ir a la casa del guarda. Puede que no lleguemos a conocer los grandes secretos del Paraguay pero estamos empezando a creer que lo realmente bello  (sin necesidad de nada más) y lo más puro, son las Personas (en mayúsculas) y este es el misterio que nos quiere enseñar Paraguay.

La cultura guaraní  tiene un profundo respeto por lo que le rodea y, fue y sigue siendo, un gran conocedor de la naturaleza, de ahí que después del latín, el Tupí-Guaraní es la lengua más usada en la catalogación de la flora y fauna. Con carácter hospitalario también saben luchar por lo que creen y ahora lo siguen haciendo para salvar la selva amazónica. Así lo demuestra el origen de su nombre, ya sea la versión de que se lo pusieron los españoles durante la conquista cuando les escuchaban gritar guará-ny, que quiere decir “combatirlos”; o bien se lo autodenominaron ellos mismos con la palabra Guarini que significa guerra o guerrero. Aunque existe otra versión que explica que guaraní significa hombre y se lo pusieron ellos mismos para diferenciarse de otros pueblos.  Sea un grito de guerra o una confirmación de su identidad, con la llegada de los jesuitas a principios del siglo XVII transformaron su modo de vida.

Las Misiones Jesuíticas  son un conjunto de treinta pueblos fundados por la orden católica de la Compañía de Jesús con el objetivo de evangelizar los indígenas guaraníes. Los jesuitas aprendieron la lengua guaraní y supieron aprovechar la cosmovisión que tenían para convertirlos. Con paralelismos como los profetas portadores de un camino que para los guaraníes son los “karais” o la búsqueda de la Tierra sin Mal que podría ser el Edén, el fomento de la unificación de “aldeas o tekuas”, el control de los recursos naturales, poco a poco, se ganaron su confianza. Construyeron escuelas donde se les enseñaba catolicismo, hicieron zonas de cultivo para la comunidad y para cada familia, fusionaron las artes y la música, fijaron las seis horas diarias de trabajo… Con esto no queremos defender a los jesuitas, porque llegaron a tierras que no les pertenecían y transformaron la realidad de los guaraníes sin que nadie se lo hubiera pedido en el nombre de un Dios, pero nos merece cierto respeto que en tiempos de colonización brutal y en una época donde se explotaba y mataba, los jesuitas actuaran de esta modo.

Con la carpa montada a un costadito delwpid-wp-1446153075224.jpeg planetario vamos a ver las ruinas que están a dos minutos a pie junto con una guía (viene incluida en la entrada 😉 ). Nos explican que  San Cosme Y San Damian, venerados acá, eran dos hermanos médicos que curaban con la medicina y la fe, ellos lo hacían desinteresadamente por lo que fueron perseguidos, torturados, quemados y finalmente degollados. Toda esta historia entre los muros rojizos de una iglesia que se sigue usando hoy en día… Salimos, de nuevo al sol, nos encanta el contraste rojo de los muros con el gran pasto verde, en el pasillo del claustro un reloj de sol, enorme y en funcionamiento (menos mal 😛 ). Cerquita la escuela y al fondo la zona de cultivo. Nos cuentan que en 1703 llegó a la misión el Padre Buanaventura Suarez, que ayudado por los guaraníes, construyó un telescopio de bambú y cuarzos tallados, un cuadrante y un reloj astronómico, que a pesar de ser rudimentarios eran muy precisos. Pero sobretodo, es relevante por escribir el “Lunario del Siglo”, un libro minucioso que permitía conocer fenómenos astrales con antelación. Cuantas cosas sucedieron en estas paredes…

Regresamos al planetario, construido en honor a Buenaventura, esta noche lo disfrutaremos. Nos gusta mirar el cielo y las estrellas pero del hemisferio sur conocemos poco… tenemos ganas de que oscurezca…

El sol brilla y hace mucha calor, es un buen momento para que nos muestren el telescopio solar. Miramos a través de él, el sol es como una gran bola de fuego roja, como si fuera lava, con erupciones y puntos oscuros (que son los lugares más fríos si se pueden llamar así…) Uauuu….

DSCN0131La noche se acerca y nos explican el funcionamiento de la esfera armilar, una especie de planisferio de metal donde puedes ubicar el lugar y la estación en la que te encuentras y determinar las coordenadas celestes de las estrellas. Un instrumento muy antiguo y precioso. Sólo hay dos replicas más como la que estamos disfrutando en el mundo, y una de ellas en Barcelona… (mira que hemos ido lejos para verla).

Ya es completamente de noche y vemos la Cruz del Sur que siempre nos indica el sur y según los guaranís se trataba de una huella de avestruz, animal sagrado para ellos. Cerquita Alfa y Beta Centauro como si fueran una pareja de enamorados. Si nos fijamos un poco más, el Cinturón de Orión o las Tres Marías, madre e hijas que lloran en el cielo porque el padre ha marchado a la guerra y no ha vuelto. El cielo siempre está lleno de historias y en la cosmovisión guaraní existían muchísimas, pero algunas nos llaman la atención como que los meteoritos son excrementos de las estrellas y que los eclipses se producían porque un gran yaguareté se comía a la Luna a la cual defendían lanzado piedras y flechas porque lo consideraban de mal augurio.

Descansamos…

Día relajado, paseamos por el pueblito y vamos a la presa y sin querer llega la noche. Pero la mejor parte viene ahora, cuando no hay nadie en el planetario, ni luces, solo el cielo, nosotr@s con un helado gigantesco en la mano. Miramos al cielo,  reconocemos estrellas, constelaciones y recordamos historias…

Cambiamos calma por tranquilidad en lwpid-wp-1446208646806.jpega ciudad de Encarnación donde nos reciben dos hermanas en su bonita casa. La capital de Itapúa a pesar de ser ciudad es relajada, sus calles  poco transitadas repletas de árboles, la gente descansa en los parques,… La disfrutamos… Buenos momentos de charlas, paseos, de mojarnos los pies a orillas del Paraná y ver el atardecer con vistas a Posadas (Argentina).

wpid-wp-1446208646805.jpegRegresamos a las misiones, esta vez, visitamos la Santísima Trinidad y Jesús,
increíblemente, volvemos a dormir gratis al ladito de las ruinas de Trinidad. A unos diez kilómetros, la misión de Jesús de Tavarangüé, es enorme y su iglesia es una replica de la de Loyola en Italia.  Es muy linda y todo en un rojo intenso y con múltiples detalles que combinan artes de un mundo y de otro. De regreso esperando el bus, una guía se ofrece a llevarnos a Trinidad en su coche y con una gran sonrisa aceptamos. Trinidad del Paraná fue una de las mayores reducciones, es una de las mejores conservadas y la más extensa, forma parte del  Patrimonio de la Unesco. Una iglesia inacabada, un campanario provisorio, arcadas de casas de guaraníes y quizá un calabozo donde se cree que recluían temporalmente a los nativos que wpid-wp-1446208649976.jpegquebrantaban las normas de la misión, junto con un sol que la convierte en un arco iris de rojo… 

La historia seguía su curso, a principios del siglo XVIII la monarquía española comenzó la expulsión de los jesuitas, estos abandonaron las misiones, muchas a medio construir y los guaraníes volvieron a la selva o emigraron a Buenos Aires.

Descansando cerca de las ruinas, mirando el cielo, imaginado todo lo que pasó por aquí…

DSCN0240

 

 

 

 

 

 

Anuncios

De la caótica Lima a las pequeñas aldeas andinas


Lima, capital de Perú, 7.6 millones de habitanes, 43 distritos y un montón de datos más que reflejan el caos y el orden conviviendo. Nosotr@s tuvimos la suerte de vivir las dos limas. Los primeros días disfrutamos de los paseos por Barranco, un barrio que literalmente se encuentra en un barranco con vistas al pacífico y el barrio de Miraflores donde todas sus casitas son de colores, que bonito, yo también quiero vivir en un barrio de colores. Qué pena que la humedad constante y el cielo repleto de nubes la conviertan en una ciudad tan gris.

Nos aventuramos a visitar el centro, para llegar, tenemos dos opciones, o las furgonetas que paran donde quieras, van medio-locas y van gritando “suba, suba, suba,…” o el “baja, baja, baja,…” o bien, el nuevo corredor azul. Un bus que se convierte en toda una experiencia. Para descongestionar el tráfico han montado unos buses enormes, con paradas marcadas, con un “se entra por delante” y “se sale por detrás”, con su propio carril, con personas en cada parada diciendo como funciona… Pero que siguen siendo un caos… no se le puede pedir al conductor que te pare donde quiera, no puedes sentarte delante sin preever que si bajas en la siguiente tienes que empezar a colocarte detrás, no puedes subir por atrás,… Todo un nuevo aprendizaje… para nosotr@s esta situación era algo esperpéntica pero es cierto, el cambio de normas (ni buenas ni malas, sin juicio) produce caos y es una fase por la que pasar.

El centro de la ciudad está repleto de edificios coloniales y la plaza de armas es un buen wpid-wp-1436903252530.jpeglugar para tomarse fotos y admirar la arquitectura, si sigues por las callecitas, entre artesanías y restaurantes de menú, llegas al río, con su paseo, donde puedes encontrar de todo: churros con arequipe, collares, papas, chullos,… Y… una pareja entrañable que nos acogerá unos días en su casa. Nos encanta quedar con gente del lugar, nos dan su perspectiva y nos abren horizontes, nos explican su visión de la ciudad y como crece… Desde hace algunos años la ciudad está creciendo sin infrastructuras, campesinos que llegan del campo en infraviviendas cambiando los andes por una jungla urbana. Las diferencias económicas son enormes o casas de ensueño o “casas” sin electricidad ni agua…

Los coches, la contaminación, el no parar, el ruido, las nubes grises,…

Cambiamos, los andes nos parecen mas acogedores, llegamos a Huancayo a 3250 msnm, wpid-wp-1436903258318.jpegestán de fiestas, colores, música, danzas, instrumentos gigantes, parodias a la colonización, cusqueña, chicha,… todo un pueblo entregado. Personas que nos brindan, otras nos miran raro,… y gastronomía tradicional (sólo apta para valientes). Era el momento de probar… “cuy colorado” ¡noo pobrecito! Para quien lo prueba “parece conejo, pero más duro…” La música sigue sonando, disfrute y alegría para este pueblito de las montañas.

Es martes, uno de los pocos días de la semana que sale el tren hacia Huancavelica, nuestra próxima parada. Nos hace mucha ilusión este pequeño ferrocarril que parece de juguete. En el Perú sólo hay dos trenes en funcionamiento, el de Machupicchu (que ya sabemos que no tomaremos por precio y por el placer de llegar andando) y al que nos acabamos de subir. Es medio rústico, como mucho tiene capacidad para trenta personas y a pesar de esto va casi vacío… quizá porque como dicen del “tren macho” que “parte cuando puede y llega cuando quiere”. Nunca se sabe… El trayecto dura unas cuatro horas para hacer 128 km, surcamos las montañas, frena, continúa, silba, revisor con gorra, aldeas aisladas, cholitas que venden pollo con papas, todo con encanto…

Llegamos a la estación, nos miran, sonríen medio avergonzad@s,… es raro pero nos gusta, un lugar donde no hay nada de turismo simplemente la vida cotidiana y la belleza de las pequeñas cosas. Un lugar tranquilo, en el que el mundo gira despacio, no se escuchan las bocinas e incluso cortan el tráfico.

Tras acomodarnos una cervecita, ¡cusqueña negra por favor! ¡ahh y helada! ¿De dónde son? Esto les va a encantar… ¡Bienvenid@s! Ahh y de lo helada no se preocupen… aquí no hace falta nevera… ¡Qué señora más agradable! Y con lo de la nevera tenía razón… 😉

wpid-wp-1436903264858.jpegMuchas excursiones previstas pero los más de 3600 msnm nos quitan las ganas, ¡pero qué bueno ir cambiando objetivos y dejarse llevar por el fluir del viaje! Se nos pasó el “hacer-hacer”, ahora es momento “flow”. Compartimos con la cholita que nos vende el pan, con el señor de los jugos naturales, con la que teje gorritos en la calle,… nos sentamos en el parque y vemos a los pequeños jugar,… todo tiene un lugar, un orden natural…

La cena, sencilla, pero rica, pollo “broaster” o asado y papas, muchas papas, mmm… las mejores papas del mundo son de los Andes. Y porque no… un pisco sour, un cóctel con el aguardiente peruano (lo sentimos por Chile pero acá nos dicen que es peruano). ¡Qué delicia! Se siente el alcohol pero la espumita lo hace suave…

¡Qué rápido y lento han pasado estos días! Son las 11 de la noche, hace mucho frío y estamos esperando un bus. Y sin saber que (salvando las diferencias con la carretera de Chachapoyas) iba a ser el viaje más largo de mi vida. En pleno páramo, curva y curva, frío,… y mi cuerpo que lo quiere sacar todo y en el bus un cartel “Sólo urinario”. ¡Por favor paren el bus! Y corriendo en la oscuridad de la noche, con un frío helado, a no sé cuantos metros de altura… sacándolo todo… y una voz de fondo “¡abríguese señorita!” (creemos que no hacen falta más explicaciones, no se puede estar más pálida, en estos momentos no hay timidez).

Ayacucho ya no es tan pueblito, es una pequeña ciudad con algo de turismo local. La plaza de armas cuidada, las calles peatonales concurridas, todo limpito, restaurantes caros,… Ya no hay esa esencia…

En nuestra búsqueda de culturas preinkas vamos a Wari, pero debido al calor y a la plaga de langostas, poco tenemos que contar… estabamos más pendientes de que esos bichos no se chocaran con nosotr@s que de comprender esta cultura. Cerquita de las ruinas, otro pueblito Quinua, lo bello del lugar es su cerámica y esos castillitos acabados en punta que colocan en sus casas como símbolo de protección. Creemos que las langostas nos han afectado y no nos dejan ver más…

Bien tempranito y somos l@s primeros, aunque no nos gusta mucho, wpid-wp-1436978135360.jpegvamos en tour a Pumacocha y Vilcashuaman, a veces, no queda más remedio… y aunque preferimos ir a nuestro ritmo, está lejos y las comunicaciones complicadas. Lo bueno es que somos un grupo chiquito. Primera parada después de un par de horas, visita cortita para ver las puyas de Raimondi, una planta bien curiosa que crece en las alturas, familia de la piña y con pinchos que pueden atrapar ovejas (menuda manera de defenderse…).

 wpid-wp-1436903285773.jpeg  wpid-wp-1436903277990.jpeg

La altura de los Andes continúa… estamos en Pumacocha, una laguna artificial con forma de puma y donde la élite de los inkas hicieron una zona residencial y de descanso. Se cree que era una de las paradas de los incas en sus travesías por todo el Tawantisuyo (o territorio inca), con la delicadeza de la construcción inka y sus piedras tan preciosamente pulidas levantaron un palacio, un torreón para rituales, un reloj o intiwatana y unos baños. Las canalizaciones inkas todavía permiten el curso del agua y cuenta la leyenda que si te bañas en esta fuente conservaras la juventud (por las dudas habrá que mojarse un poco :)) El lugar es todo un privilegio, la linda laguna, la tranquilidad,…wpid-wp-1436903312344.jpeg

Siguiente y última parada, a casi 3500 msnm, Vilcashuamán que en quechua significa “halcón sagrado” , donde destaca el Templo del Sol y el Ushnu. ¡Qué lindo es! Es como si hubiera estado antes… El Templo está en medio de la plaza y las piedras perfectamente colocadas sirven de escenario para la celebración del solsticio de verano. Es una pena que los colonizadores hicieran encima una iglesia… esas ansias de cambiar y destruir esta gran cultura…

Y a unos metros el Ushnu o pirámide trunca, que dicen ser la cabeza del halcón… lo precioso esa escalera perfectamente construida que nos lleva a el Asiento del Inca, donde desde ahí arriba en su asiento con láminas de oro ofrendaban chicha… en halo místico casi me siento princesa inca….

 wpid-wp-1436903294738.jpeg  wpid-wp-1436978147498.jpeg