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Los templos color arena


Sin recordar muy bien ni como fue, llegamos a Trujillo, para variar más tarde de lo previsto… suerte que las chicas que nos acogen de couch son unos amores y nos reciben con los brazos abiertos. Nos explican que la ciudad es tan majestuosa porque Pizarro quería que se convirtiera en la capital del Perú, incluso la bautizó con el nombre de su ciudad natal. Tenemos hambre y estamos cansad@s, así que a comer por el centro entre grandes edificios muy bien conservados y pintados de colores, mucha vida en sus calles y un magnífico ají de gallina y arroz chaufa ¡qué rico! El centro es muy lindo pero lo que nos apetece conocer son las maravillas pre coloniales que se encuentran alrededor de la ciudad.

Es temprano pero el calor ya se empieza a notar, después de tomar un bus nos wpid-wp-1436641271562.jpegencontramos en el cruce para ir a Chan – Chan, una enorme ciudad de adobe, la segunda más grande de América Latina, construida por la cultura Chimú que data del año 1300. Caminamos y al fondo empezamos a intuirla pero todavía hemos de andar unos 30 minutos para poder admirarla. Bajo el sol aparece la plaza central donde se realizaban grandes ceremonias. Estamos maravillad@s, es increíble. Chan – Chan que significa “Gran Sol” consta de nueve ciudadelas que serían como pequeñas ciudades amuralladas y en ellas hay una infinidad de calles, avenidas y pozos. Que gran respeto, siempre admirando al sol… Esta cultura sabía muy bien como recoger y canalizar uno de los tesoros más preciados: el agua. Chan Chan se encuentra en un clima desértico y vivir aquí no debía ser cosa fácil… Entre laberintos y un paisaje de color arena quedamos boquiabiert@s al llegar a una zona con miles de dibujos en las paredes formados con adobe, son los “nik-an” o altos relieves, con forma de pelícanos, rombos que simulan redes y un montón de bellos pececitos haciendo un lindo tributo al agua. Chan Chan tiene una fuerza especial, su cultura está latente, se siente en el clima cálido, sol y búsqueda de agua… pero hemos de continuar… esta no va a ser la única maravilla que conoceremos hoy.

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De nuevo en Trujillo y tras caminar, bus, caminar, preguntar y volver a preguntar visitamos la Huaca del Dragón o Arco Iris, una pirámide  de adobe de dos plantas de la cultura Chimú. Se cree que no era sólo un centro ceremonial sino que también, guardaban alimento en los catorce depósitos que la forman. De nuevo, entre adobe, color marronoso, y preciosos bajo relieves, entre ellos un arco iris y una especie de boca de dragón que bautizan este extraño lugar. El sol cae…

Tras tanta cultura decidimos que queremos un descanso así que tomamos un bus para ir al centro comercial, ya sabemos que no es lo más estupendo del mundo, pero siempre hay algún lugar con wifi y aunque parezca raro es donde hay más lugares para sentarse y tomar algo. Bajamos del bus, y con tanto calor, hay dos opciones: una cervecita o un helado. Gana nuestro lado goloso jijiji 😋. Queremos uno con helado cremoso y trocitos y… cuando al fin convencemos al heladero de que lo quiero de chocolate, con toppings de chocolate y todo lo que quepa, pero de chocolate, al ir a pagar descubrimos que no tenemos el monedero 😧 ¡¡ohh noooo!! ¡pero si no hemos notado nada! ¡y hoy no hemos estado en lugares superconcurridos! ¡Ops! El dinero es lo de menos… lo peor la tarjeta y el pen drive… Bueno ahora sabemos tod@s en que momento se fueron a pasear las fotos… Sin helado y a pie de vuelta a casa…

Un nuevo día, y las ganas de conocer continúan, tomamos un bus y llegamos a la entrada de la Huaca del Sol y de la Luna, dos preciosas pirámides de la cultura pre-inka wpid-wp-1436641264802.jpegdenominada Mochica. La huaca del Sol no se puede visitar, mide unos 45 metros y se cree que era donde vivía la alta sociedad Moche y tenía fines administrativos y políticos. Pero se desconocen muchas cosas ya que debido al poco presupuesto no se han podido realizar muchos estudios.  Entre huaca y huaca un espacio de unos quinientos metros que es donde se cree que habitaba el pueblo.

La Huaca de la Luna mide aproximadamente unos 21 metros de alto y está formada por templos superpuestos y construidos en diferentes periodos. Consta de tres plataformas y tres plazas con bellas pinturas murales donde “Aiapaec” es el protagonista, era la principal deidad, uno de los dioses castigadores, el más temido y venerado, ya que también era el dios protector y creador. Está representado por un rostro antropomorfo con grandes colmillos y olas de mar. Una imagen para nosotr@s chocante pero con un gran misticismo… Crea y destruye, protege y condena… Sus colores vibrantes aún lo wpid-wp-1436830130699.jpeghacen más fuerte, colores primarios (azul, amarillo y rojo) junto con el negro y el blanco. Con estas representaciones dibujos geométricos, pájaros, guerreros,… Subimos al siguiente nivel, sorprendidos con esta cultura, nos explican que cuando acababa un periodo (quizás cuando moría el dirigente de máximo poder) llenaban, literalmente, de ladrillos de adobe todo el espacio y construían encima otra plataforma más elevada y más amplia. Acababa una era y empezaba la siguiente… Llegamos al último piso, y encontramos un gran altar ceremonial donde hallaron alrededor de cuarenta guerreros sacrificados, para los moche la sangre es un símbolo de fertilidad y renovación de poder, y en contra de lo que pueda parecer para esta cultura era un verdadero honor ser sacrificado. Respiramos todo este conocimiento donde una estrecha relación con la muerte se encuentra en el ambiente… Vida y muerte y el poder de los Dioses…

Un nuevo despertar y hoy más relajad@s, vamos a pasar el día a Huanchaco, un pueblito a las orillas del pacífico, lugar donde los mochicas dieron a conocer el ceviche y los caballitos de totora conforman en el paisaje un halo especial. Los caballitos son pequeñas embarcaciones hechas con totora de una forma tradicional, pequeños hilos de este material entrelazados y dispuestos muy juntitos para que el agua no se pueda filtrar, maravillas ancestrales.

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Un océano, un sol espléndido que se va a dormir, perfiles de pescadores en caballos de totora, los pies descalzos sobre la arena, una cervecita, … una linda postal.

Tras el desierto


Llegamos a Chiclayo, una ciudad colonial fundada en el s.XVI, llena de lindas casas blancas bastante señoriales. Una familia muy numerosa nos acoge, pero su casa es enorme, un gran comedor que podría ser tranquilamente una sala de eventos y la habitación donde estmos tan grande que incluso podríamos perdernos en ella, es más tenemos hasta baño privado. Lo que es esta sociedad, ayer en un AAHH y hoy en una casa del Opus. Unos tanto y otros tan poco.

Amanece y nos vamos de excursión a Lambayeque donde en la plaza visitamos la feria del Kin Kong, un dulce que nos maravilla,  capas de una especie de galleta y en medio manjar blanco, dulce de piña y de maní mmmm…

A las afueras visitamos el Museo de las Tumbas Reales de Sipan. Se trata de los restos del Señor de Sipan de la cultura Moche que fue descubierto en 1987. El cual marcó un importante hito en la arquitectura latinoamericana porque se salvó de “guaqueros” y el mercado negro. Los restos son una maravilla, es una tumba al estilo faraónico, un entierro real de una civilización peruana anterior a los incas. En ella se encontraron capas y capas de materiales preciados como oro, plata, cobre dorado y piedras semipreciosas, así como también se hallaron conchas de Spondylus. El Señor de Sipan fue enterrado con todas sus pertenencias: narigueras de oro, orejeras, collares inmensos, sandalias de plata, tejidos preciosos, pectorales, cetros, brazaletes, cascos,… todo de un valor incalculable. Tantas eran sus pertenencias que sus huesos se encontraron hechos pedacitos del peso. Además de todos los tesoros al costado de sus restos hay tres concubinas, un niño, dos guardianes, dos llamas, un perro,…todo lo que le acompañó en vida. Casi no podemos creer todo lo que acabamos de ver… ¡menudo tesoro!

Tras un mercido descanso, un nuevo día, nos vamos al Bosque de Pómac, un bosque seco con un gran árbol milenario que vale contemplar y numerosas huacas construidas por la cultura Sican. Son numerosas pirámides hechas de tierra que a lo lejos forman parte del paisaje y se confunen con las montañas.

Después del paseo por esta extraña naturaleza, regresamos a Chiclayo al Mercado de Brujas, un sinfín de hierbas, piedras, amuletos, alumbre para el susto, objetos extraños,… que sirven como medicina natural y alternativa  y que conservan tradiciones ancestrales de los chamanes. Envuelt@s en este halo de misterio y misticismo nos resultan bien curiosas algunas pócimas ya preparadas en sus cajitas con nombres  como “Amarre de amor”, “Sígueme, sígueme”, … También, si quieren te leen las manos y hacen miles de rituales como traerte tu amor en siete días esté donde esté. 😯

Al salir del mercado, unas paraditas en las esquinas, ¡qué bien huele! una masa frita con forma de pequeños donas bañadas en una deliciosa mezcla de miel con canela e higos. Se llaman picarones, unos dulces típicos de algunas zonas de Perú. Mmmm ¡nos encantan!

Otra vez de excursión, nos vamos a Puerto Etén a ver los pingüinos  de Hamboldt que son una especie de color marrón y de tamaño más chiquito. Aprovechan la corriente de Hamboldt para vivir en el trópico ya que es una corriente de agua muy helada 😕

Tras una hora de micro allá aparecemos. Mucho calor , un aire molestoso que levanta arena, caminamos, no hay nada ni nadie. Parece un desierto. No vemos el fin. Tras tanto caminar encontramos una caseta encima de un mirador, allá nos dicen que es desde acá desde donde se ven los pingüinos. ¡Qué decepción!

Tendremos que confromarnos con estos pequeños, pero que triste verlos encerrados 😦 ¡Habrá que esperar a Patagonia! Pero aún nos queda mucho por recorrer…

 

PD: Las fotos de este post decidieron formar un grupo de rescate y salir en busca de las del anterior