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Cielo de arena


Estamos en Paracas, a las orillas del pacífico, y este va a ser nuestro segundo intento de ver pingüinos. Hace calorcito y eso se agradece. Estamos superorganizados: ya tenemos nuestro tour en lancha y reservadas unas bicis para ir a la Reserva Nacional. Así que hoy, paseo por el pequeño pueblo, la playa desde acá no es nada especial y como tiene un puerto chiquito no apetece mucho bañarse. Saliendo del centro y bordeando el océanowpid-wp-1437064840325.jpeg casas preciosas, unas con buganvillas lilas, otras de diseño, otras con barbacoa,… seguimos admirando el mar y no sabemos porque cada vez cuesta más caminar, el viento empieza a ser muy fuerte y la arena se mete en los ojos. Caminamos. ¡Buff! ¡Esto no amaina! Mejor damos media vuelta y vamos al hostel. De regreso, ni un alma, mucho viento y arena por todas partes, en la ropa, en los recovecos del camino, sobre las ventanas, en lugares inimaginables…casi se ve el mundo marrón… ¡Cómo nos ha costado llegar! Preguntamos… resulta que en quechua Paracas significa tormenta de arena por lo que en este lugar cada cierto ocurre este fenómeno. No es grave, pero molesto. L@s lugareños están acostumbrad@s y cuando esto ocurre se quedan en sus casas. Esperemos que nuestra lancha zarpe mañana… ahora sólo podemos esperar…

wpid-wp-1437066814866.jpegDescubrimos la vida en marrón, es increíble, ¡está todo rebozado! Pero, por suerte, la paraca paró y vamos a tomar nuestra lancha destino Islas Ballestas con pingüinos de Humboldt. 🙂 Chalecos salvavidas a punto y ordenadamente tod@s para adentro. En el camino, se hace una parada desde la barca para ver el enigmante Candelabro, es un geoglifo como los de Nazca, que mide aproximádamente 180 metros y tiene unos 2500 años. Es enigmático, no se sabe quien lo hizó ni porque. Estas creaciones de otras culturas que nos despiertan tanta curiosidad… y lo más bonito que lo podemos contemplar y vivir. Existen diferentes teorías: piratas que señalaban un tesoro, antigüos peruanos para orientarse en el mar (ya que hay muchas coincidencias con la preciosa constelación de la Cruz del Sur), un símbolo masón, astrónomos de la cultura Nazca y la mejor de todas, los extraterrestres delimitando su aeropuerto. ¡Qué lindo! Nos encantan los mitos…

La lancha va jugando con las olas y las gotitas nos salpican, ya estamos en mar abierto y en nada, en las Islas Ballestas que veremos desde la barca ya que es un ecosistema protegido. ¡Ohhh! ¡Pero cuántos lobos marinos y pájaros! Y que mal huele… es el guano acumulado que emite un olor muy fuerte, son los excrementos de los pájaros guaneros, el wpid-wp-1437064850342.jpegcual es muy preciado como superabono ecológico y por tanto, fuente de ingresos del Perú. Pero, ¿y los pingüinos? entre tanto lobo vemos cuatro pequeñuelos que corriendo en fila se tiran al agua graciosamente. ¡Qué animales tan bonitos y curiosos! ¡Y qué pena ver tan poquitos! Son unos bichitos bastante tímidos y si a eso, sumamos que esta especie está en extinción, casi podemos considerarnos afortunad@s.

En tierra firme, nos sacamos los chalecos con una sensación agridulce, todo por cuatro pingüinitos… a pesar de que el resto de la excursión ha sido preciosa esperabamos ver más…

wpid-wp-1437064855198.jpegRecogemos nuestras bicis y empieza el pedaleo, aixx este sillín es bien duro… En quince minutos llegamos a la entrada de la Reserva Nacional, el paisaje es dorado y el sol que nos acompaña le da un tinte bronce… esta zona es medio desértica… bici, sol, océano de fondo… ¡qué libertad! En esta zona es donde antiguamente vivia la cultura paracas, de la que no quedan casi restos, pues para poder vivir en este desertico clima excavaban su viviendas bajo el suelo. Bordeamos un acantilado, espuma de las olas, pájaros nos sobrevuelan, brisa, olor a sal,… y una zona donde no puedes acercarte mucho pero vale la pena contemplar, al fondo lindos flamencos o “pariwanas” que cuenta la leyenda que son un símbolo del Perú, al desplegar sus alas, se forma la bandera: alas rojizas y vientre blanquito. Fuente de inspiración.

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Nos despedimos del pacífico, no sabemos cuando nos volveremos a reencontrar…

En dos o tres horas de bus, llegamos a Ica donde estaremos con nuestr@s amig@s limeños, la mamá de él tiene una casita donde podemos quedarnos y nos han invitado para las fiestas. El día grande es mañana pero ilusionad@s nos muestran los encantos del lugar. Vamos a Huacachina, uno de los pocos oasis del Perú, en una horita a pie llegamos, dunas, arena, palmeras, toboganes naturales y… la laguna, chiquita, pero… ¿qué es ese color turbio del agua? La lagunita esta sobreexplotada por el turismo y se ve que, desde hace unos cuantos años, la rellenan pariódicamente de agua para que no se seque del todo, ¡qué pena! debía de ser preciosa si no fuera porque la han sobreexplotado, rodeada de bares y pubs para turistas que sólo buscan fiesta y el ruido de los quads y los buggys que surcan la arena. ¡Cómo nos hubiese gustado visitarla años atrás…!

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La fiesta empieza en este nuevo día, buses abarrotados, nadie se quiere perder esta peregrinación. A pocos kilómetros, una hermita y su Patrona, a la que una vez al año l@s creyentes depositaron sus promesas deben ir a visitar, vamos a una romería a lo peruano. Siempre desde el respeto, vale la pena conocer costumbres y cómo se viven a nivel festivo. Música, agrupaciones, “diplomas” de que has honrado a la virgen, paradas improvisadas con todo tipo de cocina, cuiyes haciéndose en sartenes gigantes, dulces bien ricos (como nos gusta probarlos) y mucho pisco. ¡Qué linda forma de celebrar los reencuentros!

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Tras el desierto


Llegamos a Chiclayo, una ciudad colonial fundada en el s.XVI, llena de lindas casas blancas bastante señoriales. Una familia muy numerosa nos acoge, pero su casa es enorme, un gran comedor que podría ser tranquilamente una sala de eventos y la habitación donde estmos tan grande que incluso podríamos perdernos en ella, es más tenemos hasta baño privado. Lo que es esta sociedad, ayer en un AAHH y hoy en una casa del Opus. Unos tanto y otros tan poco.

Amanece y nos vamos de excursión a Lambayeque donde en la plaza visitamos la feria del Kin Kong, un dulce que nos maravilla,  capas de una especie de galleta y en medio manjar blanco, dulce de piña y de maní mmmm…

A las afueras visitamos el Museo de las Tumbas Reales de Sipan. Se trata de los restos del Señor de Sipan de la cultura Moche que fue descubierto en 1987. El cual marcó un importante hito en la arquitectura latinoamericana porque se salvó de “guaqueros” y el mercado negro. Los restos son una maravilla, es una tumba al estilo faraónico, un entierro real de una civilización peruana anterior a los incas. En ella se encontraron capas y capas de materiales preciados como oro, plata, cobre dorado y piedras semipreciosas, así como también se hallaron conchas de Spondylus. El Señor de Sipan fue enterrado con todas sus pertenencias: narigueras de oro, orejeras, collares inmensos, sandalias de plata, tejidos preciosos, pectorales, cetros, brazaletes, cascos,… todo de un valor incalculable. Tantas eran sus pertenencias que sus huesos se encontraron hechos pedacitos del peso. Además de todos los tesoros al costado de sus restos hay tres concubinas, un niño, dos guardianes, dos llamas, un perro,…todo lo que le acompañó en vida. Casi no podemos creer todo lo que acabamos de ver… ¡menudo tesoro!

Tras un mercido descanso, un nuevo día, nos vamos al Bosque de Pómac, un bosque seco con un gran árbol milenario que vale contemplar y numerosas huacas construidas por la cultura Sican. Son numerosas pirámides hechas de tierra que a lo lejos forman parte del paisaje y se confunen con las montañas.

Después del paseo por esta extraña naturaleza, regresamos a Chiclayo al Mercado de Brujas, un sinfín de hierbas, piedras, amuletos, alumbre para el susto, objetos extraños,… que sirven como medicina natural y alternativa  y que conservan tradiciones ancestrales de los chamanes. Envuelt@s en este halo de misterio y misticismo nos resultan bien curiosas algunas pócimas ya preparadas en sus cajitas con nombres  como “Amarre de amor”, “Sígueme, sígueme”, … También, si quieren te leen las manos y hacen miles de rituales como traerte tu amor en siete días esté donde esté. 😯

Al salir del mercado, unas paraditas en las esquinas, ¡qué bien huele! una masa frita con forma de pequeños donas bañadas en una deliciosa mezcla de miel con canela e higos. Se llaman picarones, unos dulces típicos de algunas zonas de Perú. Mmmm ¡nos encantan!

Otra vez de excursión, nos vamos a Puerto Etén a ver los pingüinos  de Hamboldt que son una especie de color marrón y de tamaño más chiquito. Aprovechan la corriente de Hamboldt para vivir en el trópico ya que es una corriente de agua muy helada 😕

Tras una hora de micro allá aparecemos. Mucho calor , un aire molestoso que levanta arena, caminamos, no hay nada ni nadie. Parece un desierto. No vemos el fin. Tras tanto caminar encontramos una caseta encima de un mirador, allá nos dicen que es desde acá desde donde se ven los pingüinos. ¡Qué decepción!

Tendremos que confromarnos con estos pequeños, pero que triste verlos encerrados 😦 ¡Habrá que esperar a Patagonia! Pero aún nos queda mucho por recorrer…

 

PD: Las fotos de este post decidieron formar un grupo de rescate y salir en busca de las del anterior