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Tras el desierto


Llegamos a Chiclayo, una ciudad colonial fundada en el s.XVI, llena de lindas casas blancas bastante señoriales. Una familia muy numerosa nos acoge, pero su casa es enorme, un gran comedor que podría ser tranquilamente una sala de eventos y la habitación donde estmos tan grande que incluso podríamos perdernos en ella, es más tenemos hasta baño privado. Lo que es esta sociedad, ayer en un AAHH y hoy en una casa del Opus. Unos tanto y otros tan poco.

Amanece y nos vamos de excursión a Lambayeque donde en la plaza visitamos la feria del Kin Kong, un dulce que nos maravilla,  capas de una especie de galleta y en medio manjar blanco, dulce de piña y de maní mmmm…

A las afueras visitamos el Museo de las Tumbas Reales de Sipan. Se trata de los restos del Señor de Sipan de la cultura Moche que fue descubierto en 1987. El cual marcó un importante hito en la arquitectura latinoamericana porque se salvó de “guaqueros” y el mercado negro. Los restos son una maravilla, es una tumba al estilo faraónico, un entierro real de una civilización peruana anterior a los incas. En ella se encontraron capas y capas de materiales preciados como oro, plata, cobre dorado y piedras semipreciosas, así como también se hallaron conchas de Spondylus. El Señor de Sipan fue enterrado con todas sus pertenencias: narigueras de oro, orejeras, collares inmensos, sandalias de plata, tejidos preciosos, pectorales, cetros, brazaletes, cascos,… todo de un valor incalculable. Tantas eran sus pertenencias que sus huesos se encontraron hechos pedacitos del peso. Además de todos los tesoros al costado de sus restos hay tres concubinas, un niño, dos guardianes, dos llamas, un perro,…todo lo que le acompañó en vida. Casi no podemos creer todo lo que acabamos de ver… ¡menudo tesoro!

Tras un mercido descanso, un nuevo día, nos vamos al Bosque de Pómac, un bosque seco con un gran árbol milenario que vale contemplar y numerosas huacas construidas por la cultura Sican. Son numerosas pirámides hechas de tierra que a lo lejos forman parte del paisaje y se confunen con las montañas.

Después del paseo por esta extraña naturaleza, regresamos a Chiclayo al Mercado de Brujas, un sinfín de hierbas, piedras, amuletos, alumbre para el susto, objetos extraños,… que sirven como medicina natural y alternativa  y que conservan tradiciones ancestrales de los chamanes. Envuelt@s en este halo de misterio y misticismo nos resultan bien curiosas algunas pócimas ya preparadas en sus cajitas con nombres  como “Amarre de amor”, “Sígueme, sígueme”, … También, si quieren te leen las manos y hacen miles de rituales como traerte tu amor en siete días esté donde esté. 😯

Al salir del mercado, unas paraditas en las esquinas, ¡qué bien huele! una masa frita con forma de pequeños donas bañadas en una deliciosa mezcla de miel con canela e higos. Se llaman picarones, unos dulces típicos de algunas zonas de Perú. Mmmm ¡nos encantan!

Otra vez de excursión, nos vamos a Puerto Etén a ver los pingüinos  de Hamboldt que son una especie de color marrón y de tamaño más chiquito. Aprovechan la corriente de Hamboldt para vivir en el trópico ya que es una corriente de agua muy helada 😕

Tras una hora de micro allá aparecemos. Mucho calor , un aire molestoso que levanta arena, caminamos, no hay nada ni nadie. Parece un desierto. No vemos el fin. Tras tanto caminar encontramos una caseta encima de un mirador, allá nos dicen que es desde acá desde donde se ven los pingüinos. ¡Qué decepción!

Tendremos que confromarnos con estos pequeños, pero que triste verlos encerrados 😦 ¡Habrá que esperar a Patagonia! Pero aún nos queda mucho por recorrer…

 

PD: Las fotos de este post decidieron formar un grupo de rescate y salir en busca de las del anterior

De bruces con la realidad ecuatoriana


La montaña nos atrapa pero nos apetece calor y mar, nos vamos a Manta, a unos 400 kilómetros de Riobamba. En la terminal de autobuses, no cumplen con el horario previsto así que en lugar de salir por la mañana tendremos que esperar a las ocho y viajar toda la noche. Las horas pasan… lentas… el reloj decidió avanzar despacio. La aguja apunta nuestra hora, por fin en marcha.

Ya es de día y salimos del bus, un golpe de calor, dormidos vamos a desayunar a una “panadería” donde hacen los mejores donuts, o como les llaman acá: donas, de chocolate rellenos de arequipe que jamás había probado, mmm…. Y mientras conversamos con el encargado, sorprendido y con cierta envidia sana por nuestro viaje, nos anima a continuar y colabora con nosotr@s regalándonos una bolsa de panes y dulces. 🙂

De nuevo nos acogen en una casa donde probamos nuestro primer cebiche, pescado encurtido a base de limón, y como siempre los gustos varían hay quien siente algo blando medio crudo en su boca… y hay quien lo irá convirtiendo en un rico plato que seguir degustando.

Manta, es un pueblo costero donde existía la cultura del mismo nombre los cuales se dedicaban a la pesca y tenían tradiciones que se han ido perdiendo con el paso de los años. Ahora el pueblo de Manta se ha convertido en un lugar de destino vacacional con algunos  grandes hoteles a la orilla del mar pero en nuestro intento de ver más allá queremos conocer… una salida matutina para  ver los barcos pesqueros y como subastan la mercancia, así como la construcción de los barcos, hace que el lugar tenga algo de encanto. Aunque en realidad los verdaderos pescadores son los alcatraces, unos pájaros con verdadera técnica. Vuelan miles de ellos en círculo acorralando los bancos de peces y en un determinado momento y de forma ordenada se lanzan al mar cual aviones kamikazes sumergiéndose en el agua. Un verdadero espectáculo.

Abandonamos Manta y seguimos bordeando la costa pacífica por la ruta del Spondylus, un concha difícil de conseguir, muy hermosa y preciada por las diferentes culturas tanto pre-colombinas como también la Inca. Esta concha era usada como moneda o se usaba para hacer ornamentos que indicaban estatus social e incluso se han encontrado muchas de ellas en tumbas de personajes de cierto poder como sacerdotes, caciques,…

Llegamos a nuestro destino, Montañita, un lugar donde poder descansar y ver lindas puestas de sol. En general, el lugar no nos agrada mucho… se trata de un pueblo creado para el turismo, donde hostels y discotecas conforman las calles. Algunos artesan@s nos sorprenden con sus manualidades pero quedan enmascarados por las tiendas recaras a las que acuden los surfers. Ya algo decepcionad@s nos toca sentir uno de los grandes aprendizajes de este viaje: “el no apego por lo material”.

Una tarde, con las estrellas ya en el cielo, mientras estabamos en el hostal nos percatamos que nuestra habitación tiene la luz encendida, extrañad@s acudimos a mirar. Ropa en el suelo y algo revuelto y lo peor… ¡se han llevado las mochilas! ¡no puede ser! Salimos corriendo y un rastro de nuestras cosas por el suelo… hasta la parada del autobus donde perdemos el rastro. Acudimos a la policia y la ineficacia e incompetencia de ellos nos despera y aún más  cuando te disuaden para no denunciar…

Paramos, respiramos, nos enfadamos, lloramos, sentimos,…rabia interior ¿qué le pasa a este mundo? ¿envidia? ¿pobreza? ¿egoísmo? no sabemos… pero la sensación de que nos han roto un sueño aparece. Por suerte, la documentación se les cayó… caos  de emociones.

Una noche extraña, ánimos bajos,… El hostel no se responsabiliza de nada y encima trabaja sin licencia. Empieza nuestra peregrinación. Empezamos por poner la denuncia en Santa  Elena, que se encuentra a una hora de montañita, policia judicial, fiscales, ministerio de turismo, declaraciones juradas,… como una pelota la legislación juega con nosotr@s durante más de un mes (y casi con lo puesto). Poco a poco vamos viendo que no sirve de mucho, o de nada… además Montañita es como un territorio comanche donde hay robos contínuos y tod@s son complices. Para terminar, cuando ya solo nos quede una semana de visado, el fiscal nos dirá que al caso le faltan unas investigaciones y que debemos ir pasándonos por la fiscalía cada mes para “motivarlos” que si no lo hacemos el caso se cerrará (palabras textuales), a lo que respondemos nuestra incapacidad por la visa y nos dice que podemos hacerlo por correo electrónico, pero a día de hoy todavía no han respondido ni uno solo de los múltiples correos que les enviamos.

Momentos duros pero energías del Mediterraneo nos regeneran poco a poco… lo que en realidad importa no se compra, lo material es etéreo, es una falsa felicidad y es reemplazable. La vida es mucho más que todo eso, es amistad, es fuerza, es cariño, es lucha, es aprender, es reconstrucción, es amor, es equivocarse, es sentir, es continuar, es soñar… es Vivir.